Monsanto expulsada de Europa direcciona sus baterías asesinas hacia Latinoamérica

La multinacional estadounidense Monsanto decidió retirar las solicitudes para el cultivo de nuevos transgénicos en la Unión Europea (UE) ante la resistencia de varios gobiernos y grupos ecologistas de usar estas semillas, que impactan sobre la salud. En cambio, batallará para importar sus alimentos genéticamente modificados a América Latina y Estados Unidos. 

"No vamos a seguir peleando para obtener licencias para el cultivo de transgénicos en Europa", indicó este jueves a través de un comunicado un portavoz del gigante estadounidense de la agroquímica.

A cambio, la compañía se dedicará a obtener la aprobación de la UE para importar sus variedades de semillas a EE.UU. y Suramérica, sobre todo en Brasil y Argentina, indica el texto. 

También Monsanto quiere reforzar su negocio de cultivos con semillas convencionales en el continente, para lo que invertirá "varias centenas de millones de dólares".

Tras el anuncio de Monsanto, la organización ecologista Greenpeace consideró "buena noticia" que la multinacional retire sus cultivos de la UE. 

"Cada día hay nuevas pruebas del peligroso impacto de los cultivos transgénicos en nuestro entorno. El rechazo continuo por parte de agricultores, consumidores y gobiernos llevará en última instancia a Monsanto a retirar también su maíz MON810", confió la organización.

En la actualidad, en la UE aplican salvaguardas contra el cultivo de Organismos Genéticamente Modificados (OGM). Sin embargo, los Veintiocho importan cada año toneladas de productos transgénicos.

La decisión de Monsanto se produce un año y medio después de que el grupo químico alemán BASF hiciera pública su renuncia al desarrollo y comercialización de transgénicos en la UE, ante la falta de apoyo de los países europeos a la biotecnología.

España es el país comunitario con más superficie de OGM, con una extensión nacional que ronda las 116 mil hectáreas.

Detrás de Monsanto

El grupo ecológico y ambiental Amigos de la Tierra (Friends of the Earth, FoE) presentó en junio pasado un estudio en el que 44 por ciento de los voluntarios que participaron tenían sustancia química conocida como glifosato en su orina.

Esta sustancia, creada para el control de plagas y eliminación del follaje, forma parte de los componentes del herbicida Roundup elaborado por la transnacional.

Monsanto, una de las corporaciones más detestadas por la comunidad de agricultores del mundo, se ha convertido a los ojos de muchos en el más fácilmente reconocible símbolo del control corporativo sobre los alimentos y la agricultura.

La multinacional también ha recibido multas por trampa. En agosto de 2012, un tribunal de Brasil la condenó a pagar 500 mil reales (unos 250 mil dólares) por haber utilizado publicidad engañosa al promocionar una soja transgénica.

Los alimentos transgénicos son organismos cuya información genética ha sido modificada de una manera que no se da en el apareamiento o recombinación natural, sino que es consecuencia de la introducción de genes de otras especies. Las semillas están elaboradas con materias primas vegetales o animales genéticamente modificadas.

Según un informe de la Universidad de Liverpool, Inglaterra, existe evidencia de los daños que causan los alimentos transgénicos. "Se han efectuado experimentos en animales dándoles de comer maíces transgénicos, que les han provocado daños en sus órganos internos como hígado, riñones, intestinos, perdida de peso, esterilidad, vejez acelerada, retraso en crecimiento, y un aumento en la tasa de mortalidad", dice el texto.

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