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¿Por qué desconfían los mercados financieros del rescate de la banca española?

Se esperaba desde hacía semanas y se confiaba en que lograra calmar a los mercados financieros. Sin embargo, el rescate de la banca española, anunciado el pasado sábado, no ha aplacado la ira de los inversores: el lunes abrían con optimismo para luego colocarse en cifras de peligro, hitos que continúan en la jornada de este martes, cuando el riesgo país ha llegado a superar los 530 puntos básicos. El rescate no ha traído la paz a los mercados.
Algunas voces han salido ya a criticar este rescate y las diferentes versiones del mismo (Gobierno español, UE, oposición, etc.) muestran que aún queda mucho por trabajar para que esta decisión logre traer la tan deseada tranquilidad.

Esos no tan pequeños "detalles"

El Gobierno vendió el rescate (o la línea de préstamo, como gusten) como una gran noticia. Tan buena que, en un intento de dar normalidad, el presidente Rajoy se fue a Polonia a ver el debut de la selección de fútbol en la Eurocopa. Sin embargo, parece que aún faltan muchas cosas por decidir y cosas que no son precisamente detalles.
"Hay dos dudas que hacen imposible que los inversores reaccionen positivamente", explica el profesor de Economía de la Universidad Pompeu Fabra, José García Montalvo, "los detalles técnicos y la cantidad final que se prestará".
Hay dos detalles que preocupan a los inversores: los detalles técnicos del rescate y la cantidad que se prestará
Esos "detalles, que en realidad no lo son," técnicos son de vital importancia: lo primero es saber al interés que se realizará el préstamo —se habla de un 3% o 4%— o de dónde vendrán los fondos para esa financiación.  Esos miles de millones pueden salir de dos lugares: el Mecanismo Europeo de Estabilidad (Mede) o el Fondo Europea de Estabilidad Financiera (FEEF). Si sale del primero (que tiene 240.000 millones de euros de fondo), el FEEF emitiría deuda y luego se lo presta al Estado en cuestión con un pequeño cargo. Esta deuda no tiene prioridad de cobro frente a otros inversores.
En cambio, si sale del Mede el préstamo sí tendría prioridad de cobro frente a otras deudas. Algo que pondría nerviosos a los deudores de los bancos españoles. El ministro de Economía, Luis de Guindos, restó importancia a esta cuestión y aseguró que el préstamos vendría de uno o de otro.
En el diario británico The Guardian, que no descarta la necesidad de un rescate aún mayor para nuestro país, recoge la preocuapación de los titulares de bonos de deuda española por si se elige el Mede. En ese caso, sus pagos quedarían en segundo lugar tras el préstamo del rescate, que tendría prioridad para ser devuelto y eso les supondría más riesgo para ellos.
Las dudas sobre la cantidad que finalmente se solicitará no es menor, aunque se despejará, previsiblemente, el próximo día 21 cuando las auditorías externas presenten sus informes sobre la banca española. En cualquier caso, "si se pide una cantidad pequeña (40.000 millones), sirve para tapar provisiones del pasado y en seis meses estaríamos igual", explica el profesor García Montalvo. "En cambio, si se pide muchísimo (100.000 millones o más) podría activar el crédito, si hubiera demanda de crédito, pero se daría una señal muy mala sobre la banca española y las dudas podrían persistir".
El Nobel de Economía Paul Krugman, en su columna de The New York Times , escribía este martes que "no hay nada de malo sobre este último plan de rescate (aunque mucho va a depender de los detalles que aún se desconocen)". Sin embargo, Krugman cargaba contra las elites políticas europeas, "dispuesta a defender a los bancos y fallando a las personas" y alertaba de que "la catástrofe absoluta puede estar a la vuelta de la esquina".

La decisión de Grecia

Grecia, el primer país rescatado y el que sufre una situación más dramática, sigue preocupando a la eurozona. La elección del pasado fin de semana para decidir el rescate español no fue tomada a la ligera: este domingo los griegos vuelven a las urnas y el resultado es una incógnita.
Previendo que algún partido como la coalición de izquierdas, SYRIZA, que podría rechazar las condiciones impuestas por la UE a Atenas y forzar su salida del euro, la eurozona tenía que tomar las medidas necesarias para evitar que, si se diera ese supuesto, no afectara a las débiles economías española e italiana.

A Stiglitz no le gusta

El primer premio Nobel de Economía en criticar ha sido Joseph Stiglitz, quien aseguró que el plan de rescate de la eurozona no funcionará. "El plan es: el Gobierno español rescata a los bancos y los bancos rescatan al Gobierno. Es la economía del Vudú, no funcionará, no está funcionando".
El profesor García Montalvo cree que "hay gente que no se da cuenta de que no hacer nada ya no es una opción. Las reformas financieras españolas obligaron a los bancos a provisionarse con 80.000 millones que no hay. Sólo había dos opciones o que el Estado metiera el dinero, algo que dispararía aún más la prima de riesgo y cerraría definitivamente el mercado a España, o el rescate".

Una ayuda que acentúa la deuda pública

Otro asunto es cómo afecta ese rescate a la deuda pública española. El director mundial de inversiones de renta variable de Fidelity, Dominic Rossi, ha explicado que la ayuda europea de hasta 100.000 millones de euros, en lugar de separar los problemas de la banca de los problemas soberanos, lo que hace esta ayuda es juntarlos más.
Mientras los mercados de renta variable subieron en respuesta al anuncio del rescate, prosigue Rossi, el mercado de renta fija gubernamental ha reconocido rápidamente que la ayuda añade presión al riesgo soberano, lo cual se ha reflejado en la subida de los rendimientos de la deuda española a 10 años.
Además, esta inyección de capital ha de ir a través de las cuentas nacionales españolas, lo cual significa en realidad que el Gobierno se halla "atrapado", ya que añade 100.000 millones de euros, o cualquiera que sea la cantidad final, al nivel actual de deuda pública española.

Fuente:  - 20minutos.es

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