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La encrucijada de la oposición venezolana



El panorama político en Venezuela ha dado un vuelco inesperado esta semana. Luego de varias jornadas de protestas encabezadas por la oposición para exigir elecciones, el presidente Nicolás Maduro ha llamado a las urnas para una Constituyente. Pero ahora, ¿qué haran sus adversarios?

La jugada ha cambiado en Venezuela. El giro, inesperado para la mayoría, pone a la oposición en una encrucijada: participar o no en la Constituyente convocada por el presidente Nicolás Maduro.

La reacción inmediata de la dirigencia opositora fue negarse de plano a la iniciativa y calificarla de "golpe de Estado", a pesar de que varios voceros de la llamada Mesa de la Unidad Democrática (MUD) habían planteado -desde 2013- una Asamblea Nacional Constituyente (ANC) como "salida" a la crisis política.

El presidente de la Asamblea Nacional (AN), Julio Borges, fue uno de los primeros en rechazar la ANC bajo el argumento de que era una "estafa para engañar al pueblo con un mecanismo que no busca otra cosa que agravar la crisis en Venezuela". En la misma tónica se pronunciaron voceros como el gobernador Henrique Capriles, el parlamentario Freddy Guevara y el diputado Henry Ramos Allup, quien bautizó la iniciativa como "prostituyente".

Sin embargo, la convocatoria avanza. El miércoles pasado el mandatario nacional entregó el decreto de la Constituyente ante el Consejo Nacional Electoral (CNE) y, este jueves, la comisión presidencial extendió la invitación a la oposición a hacer aportes sobre el mecanismo que debería activarse en las próximas semanas con un llamado a elecciones. ¿Será el déjà vu de 2005 para la oposición, cuando se abstuvo de ir a las urnas, o una oportunidad para ganarle al chavismo en su propio terreno?

Presión internacional

Hasta ahora, la jugada más visible de la oposición después del anuncio de la Constituyente ha sido insistir en el asedio internacional contra Venezuela, especialmente con sus aliados en EE.UU. Este jueves, Borges asistió al Congreso estadounidense y se reunió con los senadores que promueven nuevas sanciones contra Caracas.

A ese movimiento se suman las reuniones del parlamentario venezolano con el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, desacreditado por el gobierno del presidente Maduro por su postura parcializada a favor de la derecha y uno de los catalizadores de la salida del país del ente hemisférico.

En declaraciones a CNN, el presidente del Parlamento exigió aumentar la "presión internacional" contra Venezuela y entregó un documento con el cual pretende impedir la salida del país de la OEA, anunciada por el gobierno bolivariano. Pero lo que sigue andando es la Constituyente.

Errores repetidos

En 2005 la derecha decidió no participar en las elecciones parlamentarias con la excusa de un supuesto fraude "cantado" del CNE. ¿El resultado? El chavismo barrió en el Parlamento y legisló a sus anchas durante cinco años. El principal promotor de esa abstención fue el actual legislador Henry Ramos Allup, secundado por figuras como Borges.

La repetición de ese error podría conducir a un escenario similar. La Constituyente, que ha sido llamada por el artículo 348 de la Carta Margna, es tildada por Maduro como la salida al atolladero político de Venezuela, después que la oposición se negara al diálogo, no se pusiera de acuerdo para la celebración de los comicios regionales e insistiera en pedir comicios generales, que no corresponden este año.


A ese caldo se suman el fracaso de la dirigencia opositora en la convocatoria a referendo revocatorio, los intentos infructuosos de perpetrar un "golpe parlamentario" contra Maduro en la Asamblea Nacional (AN) y la manida fórmula de alentar protestas de calle -que con los días agotan a sus seguidores-, lo que ha conducido al país a una incertidumbre que el presidente venezolano quiere resolver apelando "al poder originario" que reside en el pueblo para "evitar una guerra civil".

Si la oposición, que dice tener el 80% del apoyo del electorado, no participa, significa la renuncia a un espacio democrático con el cual pueden demostrar la base que los respalda

¿Y participar?

La postura en contra de la Constituyente dentro de la oposición no es unánime. Eduardo Semtei, uno de los asesores de la derecha, sostiene que la MUD "no puede tenerle miedo a ninguna elección", por lo que plantea que lo ideal es medirse en la contienda y, antes, exigir mejores condiciones.

La primera oportunidad para pujar en el ese terreno es atender a la invitación a Miraflores, extendida por Elías Jaua a la MUD, para debatir la propuesta. Como bien dijo Semtei, citado por El Nacional, "la oposición puede presionar para que los incluyan en la Constituyente".

"Si el gobierno presenta una ANC que se elija tradicionalmente, estamos obligados a ir", añadió el asesor de la oposición. Por su parte, el dirigente del chavismo Aristóbulo Istúriz ha dejado claro que la participación de ambos sectores es clave para definir, por vía electoral, los destinos del país.

En el escenario de "caída y mesa limpia" planteado por Maduro, reconoce Istúriz, constituye un "tremendo riesgo" tanto para el chavismo como para la oposición porque la Constituyente "la pueden ganar" cualquiera de las dos opciones. Para eso, sin embargo, lo que hace falta es que ambos decidan jugar.

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