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Una revolución no defendida

En la palestra estaba la posibilidad de un triunfo de la oposición en la definición de la Asamblea Nacional Bolivariana, el pasado 6D. Lo no previsto resultó la aplastante mayoría de ese amorfo contendiente político, demostrando aún más la inconsecuente realidad de inexistencia de un poder popular real, bajo un discurso antiimperialista de palabra y un ejercicio gubernamental incapaz de superar los escollos, producto de sin número de contradicciones y tensiones propios del resultado de pretender aplicar a alta velocidad cambios acelerados enfrentados a la inercia de una sociedad conservadorizada en su status quo, de esencia consumista y aleccionador acerca del viraje, hacía el futuro, de transformaciones de un poder económico consolidado en una sociedad regida bajo reglas capitalistas.

Lo de Revolución Bolivariana resulta ser un marco de identidad de muchos factores hacía un cambio transformador; entre ellos el de transformaciones de un poder económico hacia esperanzas democratizadoras, bajo la superación de convivencia con elementos constitutivos del capitalismo hacia la connivencia con un socialismo bolivariano del siglo XXI, que de entrada no significa la aplicación a ultranza de un salto revolucionario al Socialismo. Y como no se da un salto cualitativo de facto de no dejar “piedra sobre piedra” del modelo capitalista a superarse, conforme al ideario bolchevique y de la Revolución cubana; resulta ser que el experimento ideo-político por el que atraviesa la República Bolivariana de Venezuela y que pese a la adversidad de una atípica resulta electoral, continuará bajo las egidas de sus pilares constitucionales ya conquistados bajo cerca de diecinueve años de triunfos.

Se pasó por la desenfocada ruta de pretender destruir una economía capitalista sin haber creado antes unas condiciones de economía de reserva popular. Incrementar la idiosincrasia y filosofía de una economía basada en la propiedad comunal; con una cultura de clase media y pobre de esencia rentista. Impulsar la efectividad real de la función social de la propiedad privada que implica obligaciones, regulada y sin desconocerla, pero orientada hacia el bienestar con la Naturaleza y el interés público y común. Concebir, con miras al ejercicio de una economía colectiva de fortalecimiento estatal y obviamente -a tono con el retumbar de los tiempos actuales- a la implementación de un modelo económico alternativo a la superación del capitalismo salvaje y neoliberal.

Es ahora, ante el resultado adverso de una injusta electoral, cuando corresponde a la izquierda latinoamericana y mundial acertar en la construcción de verdaderas bases revolucionarias, en el actual trajinar de luchas inconclusas de los pueblos por su propia liberación. Aprender asimilando, que el Bravo Pueblo bolivariano de Venezuela, es merecedor de las bases revolucionarias tan erradamente conculcadas. Tampoco se trata de erigir la picota pública; como de señalar bajo el análisis concreto de la situación concreta leninista, el panorama ante el cual muchos resultamos inferiores, ante el escenario; impávidos bajo el cauce de una gobernabilidad pasiva, cabalgando desbocada con una burocracia desviada; obnubilada e indemne ante la corrupción de los sectores capitalistas predominantes, que todo lo corrompen, hasta la sal.

A SUPERAR LOS ANTECEDENTES FATIDICOS.

Imposible desconocer que el panorama de los efectos nefastos con la derrota electoral del pasado 6D, al obtener la oposición venezolana la mayoría absoluta y calificada del poder legislativo en la Asamblea Nacional Bolivariana; se centra en el análisis de la errada concepción política económica y no en desvío alguno de la esencia protectora del Estado de Derecho, en la observación de los Derechos Humanos Fundamentales y en el ejercicio consolidado de la participación ciudadana electoral.

DE LA CRISIS ECONOMICA.

Ante la situación política planteada con el resultado electoral del 6D; lo de si hay o no guerra económica, al haber triunfado ese terrorífico método contra el pueblo bolivariano, pasa al plano consecuencial, por no haberse atacado a tiempo lo de sus causas.

EL ESCENARIO PARA LA APLICACIÓN DE LA GUERA ECONÓMICA.

Fue causal la caída de los precios internacionales del petróleo con el errático mantenimiento de la divisa nacional petrolera. Las invasiones a Libia e Irak contribuyeron, estratégicamente, al efecto malsano. En tanto, se olvidó la diversificación de la producción industrial, como respuesta vernácula. Al generarse la iliquidez monetaria, se paralizaron los sectores productivos, sobreviniendo un déficit fiscal y comercial al lado de emisión monetaria sin respaldo alguno, pese a la estampida astronómica y creciente inflación. La carencia de divisas en dólares limitó las importaciones, en un país sin conciencia productiva industrial local (nada para exportar, salvo el petróleo). He aquí que sobrevino el craso error de subsidiar a la burguesía comercializadora, la cual aplicó lo de comprar barato para revender caro. Impávidos presenciaron las bases populares - en contravía a lo de la planificación estatal - el otorgamiento de veintidós mil millones de dólares a los empresarios; quienes “amarraron conejo” y enriquecieron sus bolsillos. El dólar today- Cúcuta, como ejercicio de tipo de cambio paralelo, incidió en la depreciación del bolívar y directamente en los precios de las mercancías importadas. El Sistema Marginal de Divisas (SIMADI) y que funcionaría como un sistema “libre” “a través de las bolsas (de valores) públicas, de las bolsas privadas, donde concurran el sector privado y el sector público”; no funcionó, frente a la cotización del mercado negro, en el que un dólar llega a costar 40 veces más que el dólar subsidiado. Una revolución en que las bases populares bolivarianas no contaron con los Comités de Defensa de esa revolución, no podría catalogarse como una verdadera revolución. La “revolución” de jerarcas y caudillos jamás podrá ser el destino de la revolución bolivariana.

En este álgido tema de trance económico, continuaron, a espaldas del Bravo Pueblo. En la actualidad tres sistemas de cambio oficial y el dólar paralelo, rigen la economía venezolana. El de importar alimentos y medicinas. El de importaciones no prioritarias. El de asignación a particulares (salidas del país, turismo etc.). Y todo esto ha beneficiado a los empresarios. Sí los mismos que torticeramente aplican la escasez artificial.

En Colombia se llama “cacaos” a los representantes de la oligarquía plutocrática y financiera. Pues bien, en Venezuela uno de esos cacaos es el multimillonario Lorenzo Mendoza, dueño del grupo Polar. Por el sistema cambiario imperante hasta ahora, tiene más que garantizado el recibo de dólares tan baratos como si fueran regalados para hinchar sus arcas. Se constituye en un subsidio directo a ese señor Mendoza. A espaldas del Bravo Pueblo Bolivariano, asiste una política del Estado consistente en la regulación del capitalismo suponiendo (uno no se imagina cómo?) que los empresarios le van a trasladar ese precio barato en sus productos a los consumidores. La práctica de guerra económica demuestra que eso jamás sucede. Pese a todo, ese parasito financiero encabeza la tramoya opositora contra el proyecto socialista bolivariano del Siglo XXI, que se resume en la desregulación alternativa y consensuada del capitalismo. Es decir, de manera no violenta. Como situación impune, en el mes de octubre próximo pasado, una conversación telefónica filtrada entre el dueño de Grupo Polar—Lorenzo Mendoza—y el sicario de origen Venezolano Ricardo Haussmann, destacado en la Universidad de Harvard, reveló sus planes en caso que la oposición llegase al poder: pedir un rescate financiero de $ 40 mil millones al FMI, que sería, por supuesto otorgado con condiciones. Será que la opositora legislativa colaborará con sentido patriótico y soberano o le corresponderá al Presidente Nicolás Maduro, hombro a hombro con el Bravo Pueblo en las calles?.

Aunque sean chocantes las comparaciones pido a los amables lectores licencia para resaltar que igual sucede con los parásitos empresarios norte santandereanos y en especial de Cúcuta. Han sido privilegiados en el trato tanto por el gobierno colombiano, rayando el principio de igualdad de todos ante la ley. Han sido, consuetudinariamente, privilegiados de los vaivenes económicos de la frontera. Usufructuarios de la doble nacionalidad colombo-venezolana. Sin importar su caudal de riqueza económica se benefician del sistema de seguridad social venezolano y sufren por el cierre de la frontera para cobrar sus pensiones de jubilación. Salvo-claro está- que existen excepciones de dignidad y pese a todo eso caracterizan por ser más antichavistas, que los antichavistas.

Luego del 6D, el analista Melquíades Iguarán señala “que en este resultado adverso para los chavistas no se puede olvidar a quienes, en nombre de la revolución, han disfrutado las mieles del poder, y se han aprovechado de sus cargos para apropiarse de los recursos de todos, disfrutando de privilegios; favoreciendo a sus familiares, a sus amantes y a sus amigos. Y menos a los militares que han manchado el uniforme para traficar influencia, participar en la orgia del robo de recursos del Estado, agrega. Tampoco se debe olvidar a los que hicieron negocios con los alimentos, las medicinas y la esperanza del pueblo, los que destruyeron la producción nacional, los que se han convertido en banqueros y tampoco a los que detentan cargos en el Partido Socialista Unido de Venezuela para imponer a sus círculos de corruptos, para pisotear la voluntad de la base”.

DE UN SEGUNDO ERROR.

Como atrás señalamos al craso error de subsidiar a la burguesía comercializadora se incurrió en la fallida decisión de subvencionar a las mercancías y no a las personas como objetivo; lejos de todo paternalismo estatal. Lamentable lo del subsidio a los productos. Esa baja considerable del bolívar y el subsidio a las cosas (mercancías) fue el caldo de cultivo para la implantación del gigantesco fenómeno del contrabando y el flujo inmenso de mercancías pasaron la porosa frontera colombiana. Empobreció la base popular venezolana a costa del enriquecimiento del capital mafioso, contrabandista y narco paramilitar colombiano. Y quien abrió esa escotilla?. El imperio?. No. La corrupción estatal y de las fuerzas armadas, por traidores al legado bolivariano de autonomía y soberanía. Inaudito que aún reine la impunidad al respecto. En este pasaje corresponde agregar que no hubo defensa del ideario bolivariano y quedó huérfana, no asistida ni defendida la revolución bolivariana. Sobre este crimen de lesa humanidad debe brillar la verdad y responder los culpables!.

En honor a la brevedad dejaré en el tintero, pero no olvidados, tres temas de palpitante actualidad: Uno. Lo referente a el por qué Leopoldo López es un político-preso. Dos. El triste papel de la conspiración de los ex presidentes iberoamericanos, ninguno libre de culpas contra sus gobernados, en un engranaje de las danzas de los millones y las agencias internacionales del imperio. Tres. El derrotero fantasioso del ensañamiento opositor por la salida del Presidente Nicolás Maduro, expresada en las abortadas 1. “La Operación Salida”. 2. “La Operación Jericó”. y 3. La ahora previsible “Operación Legislativa”, que a nuestro modesto modo de ver, atomizaría aún más a la pírrica victoria opositora de 29 grupos y partidos minoritarios sin ninguna cohesión ideológica y política. Amanecerá y veremos!.

Fuente: -rebelión.org

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