En las elecciones de Argentina y Venezuela se juega el mapa político de toda la región



– La posibilidad cierta de que el candidato de la derecha neoliberal Mauricio Macri gane la presidencia en Argentina puso en alerta a los movimientos sociales y de izquierda de ese país. Importantes sectores que hasta ahora se habían mostrado distantes del gobierno de Cristina Kirchner decidieron llamar a votar al candidato oficialista para evitar “el mal mayor”. Colombia Informa dialogó con Manuel Bertoldi, dirigente del Movimiento Patria Grande y miembro de la Secretaría Operativa de la articulación continental del ALBA de los Movimientos Sociales sobre las consecuencias que los resultados electorales en Argentina tendrán para la región. “Con la derecha abiertamente neoliberal en el gobierno se debilitarían procesos de integración como la UNASUR y la CELAC y se aislarían los procesos de cambio de Venezuela y Bolivia”, advierte.

-Los gobiernos populares o progresistas en la región convivieron los últimos años con gobiernos de derecha, por ejemplo en México, Colombia o Chile ¿Por qué ustedes plantean que un triunfo de Mauricio Macri en Argentina “atacaría a los procesos de cambio”?

-Nosotros hacemos una distinción, creemos que no es lo mismo lo que se ha venido desarrollando en Bolivia y Venezuela, donde se enfrenta al sistema hegemónico planteando la necesidad de construir otro orden social, político y económico, y procesos como el de Argentina o Brasil. Por estos días estamos festejando 10 años de la derrota del ALCA [Acuerdo de Libre Comercio para las Américas] que fue un duro revés para el imperialismo; esa derrota fue gracias a una creciente movilización popular y la alianza de estos dos grupos de países que enfrentaron esta política imperialista.

La victoria de Mauricio Macri en Argentina alinearía a nuestro país con los procesos que responden directamente a los intereses de Estados Unidos y que hoy han podido construir su propio mecanismo de integración, la Alianza del Pacífico. En términos geopolíticos Argentina tiene un peso importante en los destinos de la región y con la derecha abiertamente neoliberal en el gobierno debilitaría seriamente procesos de integración como la UNASUR y la CELAC pero también se aislarían seriamente los procesos de cambio de Venezuela y Bolivia. Un día después de las elecciones del 25 de octubre, Aecio Neves, principal dirigente de la derecha brasilera, llamó a Macri para felicitarlo y le sugirió que él tenía que conducir un proceso en la región que termine con el bolivarianismo.

-A diferencia de la derecha en Venezuela o Ecuador, Macri construyó una opción de gobierno en base a un crecimiento electoral legítimo, que no fue cuestionado por fraudulento ni acompañado de intentos golpistas. ¿Por qué el kirchnerismo, que enarbola logros progresistas que beneficiaron a sectores populares, perdió tanta legitimidad?

-El principal responsable de la difícil situación que estamos viviendo en Argentina es el Frente para la Victoria [partido en el gobierno]. Para nosotros el principal problema tuvo que ver con no querer o entender la necesaria organización y protagonismo popular que tiene que construirse para avanzar en un proceso de transformación. Cuando se plantean políticas de redistribución de la riqueza a partir del crecimiento económico, si eso no está acompañado de un constante empoderamiento de los sectores beneficiados y un proyecto político que plantee la superación de las contradicciones del modelo, no se genera conciencia de clase. Por el contrario, se revitalizan las añoranzas neoliberales como el individualismo y las ansias de mayor consumo. El Frente para la Victoria, o mejor dicho la conducción del kirchnerismo, eligió apoyarse cada vez más en el partido Justicialista, garante orgánico del orden establecido, y éstas son las consecuencias, un giro conservador del conjunto del sistema político.

-¿Cómo ven el escenario en Argentina si gana Macri, y cómo si gana el candidato oficialista, al que también califican como conservador?

-Nosotros decimos que ambos candidatos no son lo mismo. Por eso impulsamos una fuerte campaña contra Macri, y también contra el voto en blanco que hoy es funcional a la victoria del macrismo. Sin embargo somos conscientes que cualquiera de los dos gobiernos electos el 22 de noviembre implica un retroceso para las aspiraciones del campo popular. Es preocupante el escaso nivel de movilización con el que estamos enfrentando este escenario. Será un desafío para los tiempos que vienen lograr mayores niveles de movilización, no sólo para defender las conquistas que hemos acumulado durante todos estos años luego de la rebelión popular del 2001, sino también para seguir trabajando en la construcción de mayorías sociales dispuestas avanzar en procesos de cambio profundos en nuestro país.

-¿Cómo creen que quedará configurado el mapa político regional en los próximos años?

-Dependerá mucho de las elecciones en Argentina el próximo 22 de noviembre y las legislativas de Venezuela del 6 de diciembre, donde en gran medida se juega el mapa político de toda la región. Creemos que se vienen tiempos de los más difíciles desde la derrota del ALCA en el 2005. La Alianza del Pacífico se ha venido consolidando en estos últimos años, inclusive sumando adhesiones de otros países, y habrá que ver cómo los gobiernos del ALBA pueden consolidar sus procesos de cambio y a la vez seguir impulsando los mecanismos de integración mas amplios como el UNASUR y la CELAC, que tanto han servido, por ejemplo, para mantener la paz en la región.

Por otro lado, en nuestros pueblos hay una memoria histórica de lo que fueron las luchas contra la hegemonía neoliberal y con la cual es probable que, ante políticas de ajuste, haya un aumento de la conflictividad social. Los pisos sociales y políticos no son los mismos que los de la década de los noventa, por lo que tampoco hay que comprar el relato apocalíptico. Las correlaciones de fuerza que se cristalizaron con la derrota del ALCA no son fácilmente modificables pero tampoco son estáticas. Por eso es importante que las organizaciones populares tengamos como prioridad fortalecer el trabajo de base, consolidar la organización popular y estar preparados para enfrentar cualquier política antipopular que quiera aplicarse sobre nuestros países.

-Los movimientos sociales que protagonizaron el rechazo al ALCA, del que por estos días se conmemoran 10 años, dieron forma a una articulación continental llamada ALBA de los movimientos sociales ¿Qué logros tuvo en estos años esa coordinación?

-Ese proceso de articulación continental no es independiente de lo que ocurre en América Latina, y su dinamismo o no depende del contexto general. La muerte del comandante Hugo Chávez fue un duro revés para los movimientos populares de la región ya que en cierta forma él fue el padre de este proceso. Sin embargo, en todos estos años la articulación continental se ha consolidado, hemos podido aceitar los mecanismos para coordinar jornadas de movilización en todos las países del continente lo cual es importantisimo en tiempos de hegemonía del capital transnacional. Hemos avanzado también en la articulación de los medios de comunicación que construyen los diferentes movimientos para potenciar la lucha ideológica tan necesaria en estos tiempos donde la batalla de ideas es fundamental, como nos lo adelantaba el comandante Fidel hace ya varios años. Ahora vamos camino a nuestra segunda Asamblea Continental que se realizará el año que viene en Colombia, donde el movimiento social y popular viene siendo cada vez más una referencia en construcción de unidad y movilización popular tan necesaria en los tiempos que corren.

via -resumenlatinoamericano

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