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Un año del gobierno de Maduro: La claudicación como forma de gobierno

Una salida por la izquierda pasa por no hacer frente al pago de la deuda externa y potenciar la producción socialista y comunal…

Durante el último mes y medio el Proceso Bolivariano encabezado por Nicolás Maduro viene presentando una rotunda incapacidad para comprender la crisis política, económica y social que ha permitido a los sectores de la derecha organizar una ofensiva en contra de las conquistas alcanzadas durante todo el período revolucionario brillantemente dirigido por el Presidente Chávez, y que a sol de hoy, podríamos decir ha sido liquidado por unos diálogos de paz que solo vienen a ratificar el reordenamiento de los distintos sectores de la burguesía en su posición de que los costes de la crisis económica deben salir del sudor del pueblo, que a su vez es quien mas ha sacrificado en la conquista del avance anticapitalista de nuestra revolución, y quien suele pagar con frecuencia los diferentes errores de dirección que hasta ahora hemos enfrentado.

Una caracterización errónea de la situación actual, y bastante interesada en manipular la opinión pública lleva al actual gobierno a calificar los hechos que vienen sucediendo desde el pasado 12 de Febrero como un “Golpe de Estado”, y según se desenvuelven los hechos, en menos de dos días puede que el Pdte. Maduro salga en Televisión explicando que el mismo se encuentra en marcha, o que ahora se encuentra derrotado, para luego decirnos que fue derrotado solo parcialmente, o rectificar en el hecho de que seguimos combatiéndolo (Con Diálogos de Paz) hoy día. Lo cierto, es que los factores políticos de la reacción que condujeron a Venezuela por los caminos violentos del 11-04-02 o por el loockout petrolero en diciembre de ese mismo año, si se encuentran presentes, sin embargo, para hablar de un golpe de estado en cualquier caso estaría ausente hasta ahora el factor militar de la conjura, que no ha tomado ninguna acción para visibilizarse, y al que en todo caso quien alude constantemente es el gobierno, por un lado para vender la “Confianza absoluta en las FANB”, o para narrar misteriosas capturas de supuestos golpistas en el seno de la FANB en la que dice confiar plenamente.

Por otro lado, también es cierto desde el punto de vista científico, materialista, que hay una crisis económica fuerte, signada por un colapso gradual del esquema con el cual se realizó la gestión de Chávez en los últimos seis o siete años, aproximadamente. Básicamente, podríamos resumirlo en una inclemente inflación –3,26% en enero, viniendo de cerrar 2013 en 55,83% – y alta escasez –28% en enero– de bienes y productos básicos, incluyendo insumos médicos. Por detrás de esto, una relativa escasez de dólares en el país y la puja por el nivel de ganancia de los capitalistas.

El país durante la gestión Maduro no ha contado con los dólares necesarios para cubrir las necesidades de la economía nacional, para el pago de las deudas y las compras necesarias tanto del Estado como de los privados, el Estado determina el uso de las divisas, y esto amenaza con una parálisis en sectores de la economía nacional, puesto que los empresarios en su mayoría opositores argumentan como eje central de una política que les exculpa de la situación que carecen de dólares para pagar deudas a proveedores en el exterior –los cuales no les despachan más hasta tanto no se pongan al día– y para nuevas compras. De manera que además la escasez sería también de insumos para la industria (materias primas, repuestos, maquinaria, etc.), y no solo de bienes de consumo. A este control de cambio ineficaz, hay que añadirle un control de precios que se desacredita a sí mismo con las espeluznantes cifras de inflación, y el hecho de que recientemente y tras el fracaso de las dos iniciativas anteriores, la gestión de Maduro se propone también “controlar las ganancias” (para “permitir un máximo de 30%”); iniciativa que ya cuenta con la oposición radical de las patronales.

En el seno de la oposición, existen ahora mismo dos grandes bloques cuyas apuestas contrarrevolucionarias avanzan en sentidos diferentes; por un lado el sector más numeroso, juridicista por nombrarlo de alguna forma, se encamina al diálogo que el gobierno les ha obsequiado sin merecimiento alguno, y el sector mas inmediatista, cuyos agentes más dinámicos provienen del movimiento estudiantil burgués, cuyo planteamiento es insurreccional-reaccionario, destinado a no abandonar la violencia callejera hasta no lograr el derrocamiento del proceso.

El principal punto de acuerdo entre los dos grandes bloques de oposición se encuentra en una respuesta neo-liberal a la crisis, que pasa por eliminar cualquier forma de control del gobierno sobre las divisas, las ganancias y los precios, arrodillando al país a las exigencias de los empresarios privados, y su diferencia fundamental es de orden metodológico, en cuanto a las formas para lograr con inmediatez tales respuestas.

El gobierno como dirección del proceso ha mostrado grandes diferencias, puesto que desde un primer momento han habido en su seno sectores más partidarios a eliminar los controles de todo tipo de forma inmediata, liberalizando la economía, y otros sectores que han abogado por una liberalización paulatina de tales controles, es decir, dentro del bloque que dirige la Revolución bolivariana, podemos señalar que existen partidarios de liberalizar la economía de forma inmediata tal y como exige la burguesía empresarial, y otros que proponen liberalizar la economía de forma gradual… ¿La liberalización de la economía puede ser una respuesta socialista, revolucionaria anticapitalista y anti-imperialista a la crisis?

La respuesta es obviamente que no, y mas triste es reconocer que los espacios de participación del movimiento popular y comunero, incluso de los sectores progresistas en términos generales en la construcción de una salida desde la izquierda a la situación son negados sistemáticamente por el propio gobierno, quien parece mas dado a dialogar como estamos presenciando todos con la burguesía.

Esta burguesía que llora adolorida y que estrangula al país, ahora en diálogo concertado con la dirección de la Revolución Bolivariana, paso de poseer un capital en el extranjero cercano a los 49000 millones de dolares en 2003, a poseer un capital cercano a los 166000 millones de dolares en el extranjero para el año 2013 a pesar de los controles que denuncia, y el Gobierno sin embargo, lejos de plantearse un debate hacia el socialismo, como dijera el Comandante Chávez en busca del “Golpe de Timón”, en su condición de nuevos privilegiados buscan la paz social a costillas de los desfavorecidos, procurando las condiciones para un diálogo donde pase lo que pase el gran derrotado es el pueblo. mientras seguimos cacareando sobre el anti-imperialismo, nuestra deuda pública, cuyo mayor montante corresponde con deuda externa, sigue siendo pagada religiosamente, que en este último año, se correspondió con un incremento del 55%, y que encima representa el 24% del presupuesto nacional de este año.

Una salida por la izquierda pasa por no hacer frente al pago de la deuda externa y potenciar la producción socialista y comunal… Pero para nosotros no habrá un llamado al diálogo, y si se pretenderá que sirvamos como único bastión de defensa del proceso cuando la burguesía, sus contradicciones y traiciones nos vuelvan a embarullar en un nuevo Abril de 2002… La verdadera cuestión, es que si esta vez queremos hablar de un golpe, tendríamos que señalar que el Gobierno y la reacción burguesa se lo están dando a las masas populares que depositaron esfuerzos, organización y legítima esperanza en la revolución Bolivariana.

El momento de desmovilización generalizado creado por diferentes desaciertos coyunturales del Gobierno en un marco de ampliación de la ofensiva contra-revolucionaria, ha propiciado el surgimiento de un momento de divorcio entre el movimiento popular de izquierda y el gobierno que a su vez conduce a más errores, en ejecución del más perfecto paradigma de marco propiciatorio. El llamado es a configurar un frente político de amplio calado por la izquierda, unitario y con unos mínimos muy claros, para exigir un mayor control de las bases sobre el ejercicio de gobierno, y a su vez dinamizar el progreso estratégico de transición luchando por controlar cada pequeño espacio al que tengamos acceso con una propuesta de vaso comunicante entre la estructura formal y un proyecto de ejecución colectiva-revolucionaria para emprender el ¨gran golpe de timón¨, no necesario, más bien imprescindible es perseverar, no ceder y no claudicar en la consecución de una gran cadena de pequeñas victorias progresistas en la mayor cantidad de espacios posibles, partiendo de los análisis clasistas mas micro-críticos y los objetivos más directos para revertirlos, porque ganando cada pequeña batalla, conquistaremos paso a paso el socialismo de gran democracia popular.

Desde alguna trinchera de pensamiento, conociéndoles desde dentro las fauces, navegando a pies en una montaña de masas en proceso de construcción…

Américo Gallego

Foro Internacional Alexis Vivista!!!

Fuente: lahaine.org

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