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Polémico Petras: La violencia es endémica en la burguesía

En Venezuela la UNASUR no ofrece una salida progresista sino que busca un pacto, profundizando la influencia de la burguesía. Ecuador también afloja, según Petras... 
Efraín Chury Iribarne: Quería comenzar con dos temas centrales en estos días, Venezuela y Ucrania, dado que hace falta aclarar lo que ocurre en ambos países.
JP: Bueno, empezamos con Venezuela. La presencia de UNASUR (Unión de Naciones Suramericanas) facilitó un diálogo porque forzosamente la oposición estaba obligada a asistir a las conversaciones con el gobierno y de esa forma, se legitimó el gobierno ante la oposición.
Pero más allá de eso, en vez de tomar una postura con firmeza rechazando las tácticas terroristas de la oposición y la complicidad de legisladores y dirigentes políticos con los terroristas, la UNASUR tomó la posición de Poncio Pilatos diciendo que las dos partes tienen que tomar medidas y hacer concesiones.
Principalmente Lula Da Silva, que era el ‘poster boy’ de Wall Street, que insistía en un ‘gobierno de coalición’ con los pro imperialistas, imitando a su propio gobierno que invitó a grandes capitales a tomar control de los mercados financieros y resultó en una economía bastante estancada.
UNASUR es una organización burguesa con tintes de independencia, en el sentido de los golpes militares y por la diversificación del comercio; es un tipo de bloque político desarrollista más que un bloque progresista; pero frente a la agresión imperial, obviamente toma posiciones críticas. Pero en las luchas internas, todos los regímenes, desde Lula a Evo Morales, de Rousseff a Kirchner, están pactando con la gran burguesía, más que nada con los grandes capitalistas agrominerales.
En la asesoría sobre el conflicto interno en Venezuela no ofrecen una salida progresista sino que buscan un pacto profundizando la influencia de la burguesía, supuestamente para bajar la temperatura de los violentos. Pero la violencia es endémica en la burguesía, porque no quieren un pacto por sí mismo sino un pacto como puente para tomar el poder, y eso deben entenderlo antes de pedir este tipo de conciliación.
Me parece que el momento en Venezuela es muy dramático porque la derecha sigue fomentando la violencia en las calles, no han aceptado ningún trato de desarme ni para dejar de lado la violencia, mientras sigue exigiendo más concesiones del gobierno, particularmente tratando de infiltrar y debilitar a las Fuerzas Armadas y a los oficiales de Seguridad.
Y desafortunadamente el gobierno empieza a aceptar esas críticas, hoy [por el lunes] por ejemplo, anunciaron que están en un proceso judicial contra 97 oficiales venezolanos, militares y policías, supuestamente por abuso. Pero mientras que están acusando y judicializando sus propias fuerzas de seguridad, los golpistas dentro del Congreso, dentro de los partidos, siguen libres y siguen presionando para influir en la política de inseguridad.
Es un error en este momento priorizar la purga dentro de las Fuerzas Armadas para crear una conciliación con la derecha, porque ellos van a exigir más limpieza, van a debilitar a las Fuerzas de Seguridad, van a tratar de liberar a los presos, terroristas que han matado gente -incluso ocho militares- y todavía no tenemos presos entre los asesinos de la oposición. Por eso me parece desequilibrado anunciar ese proceso en momentos en que los gobernantes no han tomado todavía medidas contra los involucrados en el gobierno.
Las presiones aumentan en Venezuela, el gobierno mantiene una posición contradictoria defendiendo el proceso chavista pero conciliando con la oposición, lo que no lo lleva a ningún lado.
EChI: ¿UNASUR actúa como la OEA?
JP: SI, la OEA ha tomado alguna distancia moderada frente al golpismo norteamericano, pero del mismo modo, la OEA sigue apoyando la política neoliberal y manteniendo posiciones ambiguas sobre procesos sociales y económicos progresistas.
Es decir, la OEA como la UNASUR toman posición contra golpes de Estado o intervenciones norteamericanas, pero cada cual apoya una política de colaboración de clases fomentando el desarrollo capitalista e impulsando pactos entre el gran capital extranjero y los gobernantes, tanto de la derecha como de los llamados progresistas.
Por ejemplo, este fin de semana Evo Morales firmó un pacto con el gran capital para estimular nuevas inversiones extranjeras bajo condiciones muy favorables, con incentivos de impuestos etc. Lo mismo está pasando con Cristina Fernández en Argentina, fomentando acuerdos con la Repsol y otros grandes capitales. Estamos en un momento crucial porque o Venezuela tiene que retomar las posiciones de Chávez profundizando el proceso social o va a quedar influido por las nuevas tendencias de desarrollismo capitalista que está surgiendo entre los países que supuestamente son progresistas.
EChI: ¿Y en Ecuador qué está pasando?
JP: La situación en Ecuador no es muy diferente. El pacto con las grandes petroleras ya está vigente, las posiciones del gobierno se acercan cada vez más a un acuerdo con el Banco Mundial para conseguir préstamos. El presidente Rafael Correa, ante la derrota electoral de las elecciones municipales y estatales, está buscando dividir a la oposición burguesa, tratando de conseguir algún pacto o alianza, principalmente en las grandes ciudades como Quito, Cuenca y Guayaquil.
Mientras tanto sigue criticando la política externa de Estados Unidos, sobre la base de su militarismo y agresión, pero bajando el perfil crítico frente a la política económica del Banco Mundial, el Fondo Monetario y las grandes empresas multinacionales. Entonces, debemos distinguir entre la política antiimperialista en relación con el golpismo y el acomodacionismo con el gran capital, buscando pactos de inversión sobre el proceso económico.
EChI: Vayamos a Ucrania, donde Rusia le corta el suministro del gas por las deudas, ¿cuál es hoy la situación?
JP: La conducta de Rusia es normal, un país que no paga las cuentas no puede seguir recibiendo recursos. Ucrania acumula un deuda de cuatro meses sin cumplir los pagos, por lo que Rusia tiene derecho –y casi la obligación- de cortar la venta. Eso esta reconocido mundialmente, con diferentes condiciones y en diferentes momentos.
Pero el gran tema de Ucrania es la propuesta de la Junta de Gobierno dictatorial de lanzar una masacre, están ya mandando tropas represivas al este del país contra las iniciativas democráticas de los que están en oposición. Las fuerzas democráticas en el este de Ucrania están organizando las autodefensas y pidiendo elecciones, un referéndum, una constituyente, para federalizar el gobierno y no quedarse bajo el dominio de la Junta golpista que ha tomado el poder y quiere reprimir a las fuerzas democráticas en el este.
Todos los medios lo presentan como un conflicto entre Rusia y el gobierno de la OTAN en Kiev, pero el verdadero conflicto es entre la dictadura golpista de Kiev apoyado por la OTAN y las fuerzas independientes y democráticas en el este de Ucrania. Uno manda tropas para masacrar y el otro pide elecciones; uno quiere imponer un gobierno centralista nombrando a los gobernadores y los otros quieren una Constituyente elegida libremente; uno quiere centralizar la dictadura y el otro quiere descentralizar y federalizar el gobierno. Es muy clara la división.
No es entre un gobierno legítimo por un lado y rebeldes apoyados por Rusia por el otro. Creo que hay fuerza para una mayor autonomía en el este del país, particularmente para escapar de las uñas del gobierno dictatorial. Yo tengo enorme miedo de una masacre, que puede ocurrir en cualquier momento, por la militarización del este del país.
En todas las grandes ciudades han democratizado el gobierno, han ocupado edificios oficiales, pero con una exigencia democrática: elecciones. No quieren un golpe, no quieren dominación rusa; quieren elecciones en Ucrania para elegir un gobierno democrático ucraniano que represente y acepte el bilingüismo ucraniano-ruso.
EChI: ¿El interés norteamericano se basa en lograr una posición estratégica?
JP: Si. Es una política de cercar a Rusia y a China, particularmente a partir de bases militares. El Secretario de Defensa, Chuck Hagel, informóo a China que Estados Unidos está dispuesto a una guerra si China insiste con lo de los límites marítimos.
La toma de Ucrania y la imposición de la Junta golpista, es para Obama un esfuerzo para extender las bases militares de OTAN desde los países bálticos, pasando por el centro de Europa y ahora en las fronteras con el sur de Rusia. Podemos ver en el Medio Oriente algo similar, donde hay un eje de ‘gulags’, regímenes carcelarios que abarcan ahora a Libia, Egipto, Israel, Jordania, Arabia Saudita, Yemen, Irak, creado un arco de cárceles con más de 400 mil presos políticos. La mayoría esta en Israel, con los encarcelados en Gaza; pero en Arabia Saudita hay 30.000 presos, en Yemen hay 4.000 presos; y los demás países lo mismo. Son regímenes policíacos donde Estados Unidos ha montado enormes bases militares, centros de espionaje y plataformas de lanzamiento de tropas.
Entonces, si miramos la militarización de las fronteras con Rusia, la militarización en Medio Oriente, la reubicación de tropas terrestres y marítimas frente a China, podemos entender lo que realmente es la política de Obama, que es utilizar las amenazas militares para extender y profundizar el imperio norteamericano.
EChI: ¿En qué temas estás trabajando actualmente Petras?
JP: Bueno, podríamos hablar más que nada sobre el deterioro de la economía norteamericana. Aparte de los cambios coyunturales que hemos visto entre el crecimiento y el decrecimiento, podemos decir que la Bolsa de Tecnología ha caído verticalmente. Toda la especulación en la tecnología informática ha tenido una enorme caída que amenaza al conjunto del sector financiero otra vez. Hay un enorme pánico especulativo en Nueva York frente a la quiebra de la burbuja tecnológica del año pasado.
La inestabilidad y la volatilidad de la economía norteamericana son notorias en este momento. Y los que hablan de recuperación, de un crecimiento incremental y del fin de la crisis, son absolutamente falsos.
Hoy en día, cualquier mirada a las páginas financieras denota que la especulación es tremenda y la corrupción bursátil de las empresas grandes es notoria. Antes de la quiebra de la burbuja tecnológica, las grandes compañías dejaron de invertir, vendieron sus acciones. Ellos anticiparon la burbuja y la precipitaron, y los pequeños y medianos inversores han perdidos hasta sus pantalones. Este es otro indicio de que la corrupción del sector financiero domina la economía norteamericana y fija la trayectoria presente y futura.
Fuente: insurgente.org

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