El petróleo y el espejismo de los números - cotizalia.com


Esta semana se han publicado diversos informes sobre el mercado del petróleo por parte de varias agencias (IEA, EIA y OPEP) que llegan a unas conclusiones demasiado optimistas sobre las reservas de crudo disponibles.

Para muchos analistas, la síntesis de estos documentos sería que las tres agencias han aumentado sus estimaciones de producción global de crudo. Si estudiamos los datos en detalle, la conclusión viene a ser otra muy distinta:

El consenso respecto a la demanda parece situarse en torno a los 83-84 millones de barriles al día. La IEA estima que la demanda caerá este año un 3% con respecto a 2008, mientras que la OPEP reduce su estimación respecto al año anterior ligeramente, situándose 0,8 millones de barriles día por encima de la IEA.

Las previsiones de la oferta por otro lado permanecen bastante optimistas. La capacidad libre del sistema (oferta menos demanda) baja a 5,3 millones, pero se mantiene alta debido a estimaciones de producción no-OPEP, superiores en casi 100.000 barriles al día.

El diablo, sin embargo, está en los detalles. El incremento de producción estimado viene sobre todo de Líquidos de Gas Natural (NGLs) y crudos pesados de campos maduros. Por un lado, crudos pesados implica mayores costes. El Crudo pesado Heavy Arabian cotiza a $54/barril, comparado con el crudo ligero a $58/barril, y los costes de refino están alrededor de $8.8/barril en Cushing (Estados Unidos). Crudo pesado y altos costes de refino establecen en parte el suelo del precio del petróleo.

Pero lo más interesante viene de lo que podríamos llamar “el espejismo de los líquidos de gas natural”. Para las citadas agencias la producción global estaría en 86 millones de barriles al día, pero casi un 10% de esta cifra son NGLs, es decir, líquidos asociados a la producción de gas (entre ellos propanos y butanos). Aunque es cierto que estos líquidos son hidrocarburos válidos, no son para nada equiparables al crudo, ya que no pueden sustituir a la gasolina o diésel en la inmensa mayoría de motores y procesos energéticos.

Conviene recordar estos detalles antes de cometer el error, que tantas veces hemos visto en el mercado del petróleo, de cantar victoria sobre el balance oferta-demanda. El falso triunfalismo no hace más que postergar la toma de decisiones necesarias para lograr un futuro energético más equilibrado.

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