Ser Adulto Mayor en Venezuela se ha convertido en un suplicio



"La verdad es que esta conversadita me ha caído muy bien. ¿Qué le queda a uno? Contar lo que nos pasa y desahogarse… A veces desahogarse es el mejor recurso que nos queda para que salga a la luz estas condiciones indignas en la que estamos viviendo. Este calvario ya es mucho para vivirlo en soledad". Así lo expresó Carmen González, jubilada del Ministerio del Poder Popular para la Educación.

El Centro de Estudios de la Realidad Latinoamericana (CER-Latinoamericana) en esta oportunidad realizó para el reportaje de "En Foco" un conversatorio con cinco pensionados y jubilados. La conformación fue de tres mujeres y dos hombres, en edades comprendidas entre 57 y 79 años de edad.

Las preguntas generadoras: ¿Puede vivir usted con los ingresos que percibe por concepto de pensión y/o jubilación? ¿Cómo hace usted para alimentarse con sus ingresos? ¿Compra sus medicinas o las obtiene de algún organismo del Estado? ¿Considera que existen espacios de atención integral al adulto mayor? ¿Cree que su situación mejorará?

Pensiones y jubilaciones de pobreza y miseria

El ingreso de un pensionado pasó a partir del 1º de julio de este año 2017 de 84 mil 527 a 126.790 bolívares. 97.531 bolívares por el monto equivalente al salario de los trabajadores activos, más 29.259,3 bolívares por concepto de pago del "bono especial de guerra económica". Para la fecha de publicación del presente trabajo se decretó un aumento del 40% por lo que los pensionados pasarán a cobrar Bs 177.507 a partir del mes de septiembre. A razón del dólar paralelo que rige los precios de los alimentos y medicinas en Venezuela en la actualidad, la pensión aumentó de 6 a 8 dólares mensuales.

La inflación ha golpeado duramente a este sector de la población que es muy vulnerable. Los adultos mayores, junto a la infancia han pasado a ser uno de los sectores más desprotegidos de la sociedad. Los jubilados venezolanos son un grupo que sufre particularmente la crisis económica y social que vive el país.

"La pensión no alcanza. Estar en estas condiciones de precariedad no fue lo que yo imaginé para mi vida de adulta mayor. Uno trabajó toda la vida pensando en la jubilación y en vivir dignamente o, lo que uno el que ha trabajado toda su vida piensa que es vivir dignamente: comer bien, tener atención médica, poder adquirir los medicamentos y poder recrearse… ir a una playa, a un paseo. Hoy nosotros los viejos en Venezuela no vivimos con dignidad", expresa Martín Carrasco adulto mayor de 73 años de edad.

"Si no fuera porque mis dos hijos me ayudan, yo no podría vivir con lo que percibo. La pensión no me alcanza. Nada más que las medicinas que consumo al mes sobrepasan con creces lo que me pagan por pensión. Yo estoy cansada de depender de mis hijos después de vieja", manifiesta Lucrecia Booll.

"Hay un mito de que los hijos pueden ayudarlo a uno. A veces uno tiene hijos y nietos que de cierta manera aún cuentan con los ingresos del abuelo. Por ejemplo, Yo quiero ayudar a mi nieta que está en el liceo, no quiero que pase trabajo porque ninguno de mis hijos pasó necesidad. Con esta pensión no puedo ayudarla, eso me tiene muy triste". Así lo dijo Williams Álvarez, profesor jubilado de matemáticas.

El viacrucis de tener el poco dinero que ganan en efectivo

"Me recorrí seis sedes de Banco Bicentenario y no había efectivo, no puede ser posible, ése es el fruto de mi trabajo durante 33 años en el Ministerio de Educación y ahora resulta que cada vez que uno va a buscar efectivo no hay" expresa Carmen González.

"El maltrato es demasiado. Nos pagan una miseria, no podemos tener una vida medianamente digna, parecemos unos mendigos. Y aparte de eso, para sacar los churupitos del banco es toda una tragedia". Nos conversa Cilena Castañeda.

"Es tal el agravio que recibimos que en los bancos se atreven a descargar las monedas de baja denominación con la pensión de los adultos mayores. ¿Cómo es eso que uno va a cobrar su pensión y le pagan con billetes de cinco, de diez y de veinte bolívares? Uno se siente humillado", acota Martín Carrasco.

Innumerables han sido las denuncias del trato que reciben los adultos mayores en los bancos: se les permite sacar solo Bs 10.000 y además les pagan con billetes de baja denominación.

"Con Chávez el Adulto Mayor fue dignificado, para Maduro somos un estorbo"

"¡Pobre país que maltrata de este modo a sus ancianos! Con Chávez, más allá de que lo apoyaran o no uno se sintió tomado en cuenta: Nos subieron las pensiones y la homologaron al salario mínimo, surgieron clubes de los abuelos en todos lados, uno iba al módulo de Barrio Adentro y lo atendían, además muchas de las medicinas las daban de manera gratuita. Al que no le gustaba Barrio Adentro tenía cómo verse en un hospital y comprar sus medicinas baratas. Pagábamos medio pasaje para ir al interior del país, en avión o en autobús. Teníamos preferencias en las listas de espera de los aeropuertos, estábamos exonerados del pago en el SAIME, en las rutas urbanas, en los parques nacionales… ¡tantas cosas! Ahora debemos pagar en el SAIME para sacar el pasaporte, que es casi imposible porque se tiene que hacer con una tarjeta de crédito y todo un rollo: En Caracas surgió una ordenanza que debemos pagar medio pasaje, Barrio Adentro no tiene medicinas nunca, los clubes de los abuelos no existen. Se perdió todo lo que se había avanzando en la cultura del buen trato del adulto mayor", expresa vehementemente Martín Carrasco.

"En medio de esta crisis hasta la gente del CLAP lo maltrata a uno. Cada viejo debería tener asignada una bolsa del CLAP porque la pensión es muy poca. Además deberíamos tener un aprovisionamiento de medicinas y pañales de adulto, según las necesidades de cada adulto mayor. Por lo menos mientras se sale de esta crisis porque a lo mejor de aquí a se salga de la crisis uno ya no existe en esta dimensión, ya se ha muerto", reflexiona Lucrecia Booll

Pensar en el adulto mayor y en su calidad de vida

Según datos del Instituto Nacional de Estadísticas (INE) hay aproximadamente tres millones y medio de habitantes con más 55 y 60 años. La Constitución establece en sus artículos 80 y 86 que el Estado es responsable de la atención integral de ancianos y los beneficios de seguridad social a favor de la calidad de vida.

La seguridad social, agrega, es una garantía consagrada en la Declaración Universal de Derechos Humanos. No obstante, el cumplimiento de estos preceptos es una tarea pendiente en un país donde aun no se llega al punto de cumplir con el mandato constitucional de que la pensión sea automática al cumplir la edad, sin necesidad de tener las cotizaciones.

En la actualidad las deficiencias en la calidad nutricional, la falta de una atención geriátrica integral, la falta de medicinas, la recreación negada e, incluso, la angustia en la que viven por no tener sus necesidades cubiertas, implica la disminución del promedio de vida, muchos mueren antes de los 75 años, desprovistos de programas de atención del Gobierno.

"Es urgente que se implementen nuevos planes de atención. De lo contrario, el problema no tendrá solución. Nuestros últimos años de vida la queremos pasar tranquilos y en paz: comer balanceado, tener centros geriátricos con médicos, enfermeras y personal especializado, ir a espacios donde recrearnos, tener medicinas al alcance ¿Es mucho pedir para quienes pasamos la vida trabajando para echar para adelante este país?". Nos dice Cilena Castañeda de 76 años de edad.

| aporrea.org

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