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Insurgencia militar y el sujeto político en Venezuela


La formación social venezolana está caracterizada por un bajo desarrollo de las fuerzas productivas lo que sintetiza unas complejas relaciones sociales de producción y un desdibujamiento o casi confusión de la estructura de clases.


Todo está en permanente movimiento, en constante devenir, esto hace que los procesos de cambio se impongan; son producto del desarrollo de las contradicciones internas, inherentes a la sociedad. La perspectiva política e ideológica, la posición que asume cada sujeto de cara a estos fenómenos está orientada por el origen u opción de clase y estas dos variables están influenciadas por la posición con relación a la propiedad sobre los medios de producción y en general por la realidad misma.

La formación social venezolana está caracterizada por un bajo desarrollo de las fuerzas productivas lo que sintetiza unas complejas relaciones sociales de producción y un desdibujamiento o casi confusión de la estructura de clases, lo que no permite definir cuál es el sujeto histórico que conduce el proceso revolucionario o delimitar cual es el sujeto político que dinamiza la lucha de clases en el actual período de la revolución bolivariana. La ideología burguesa capitalista ha logrado enmascarar la realidad hasta permitir que se diluya la condición de clase de la sociedad.

Bolívar, nuestro Libertador, como profundo y riguroso investigador de su sociedad, sabía que había dificultades para construir el bloque liberador y tenía que tomar decisiones políticas radicales al respecto, de allí que le fuera indispensable publicar el Decreto de Guerra a Muerte (Trujillo, 1813), que llevó a la población a optar entre ser independentista y patriota, o colonizador apátrida y proimperialista.

El Decreto le permitió establecer las alianzas necesarias y una correlación de fuerzas favorables para llevar las fuerzas patriotas al triunfo, se estructuró una alianza cívico militar. Esto va a constituir una línea ideológica y cultural, desde Bolívar hasta nuestros días, pero también una perspectiva política para definir la línea de construcción de la Revolución en Venezuela.

La insurgencia venezolana

En la década de 1960 es el movimiento insurgente, como pueblo en armas, quien se pone al frente del proceso de cambio como vanguardia de la Revolución, en alianza con otros sectores de masas; en 1989 el pueblo se lanza, insurreccionado con el Caracazo . Pero ya Hugo Rafael Chávez Frías venía estudiando y recogiendo el acumulado histórico, teórico, político y militar y lanza su Sistema de Pensamiento, el Chavismo y la propuesta concreta del Socialismo del Siglo del Siglo XXI como método científico para realizar los cambios necesarios en Venezuela.

¿De dónde surge el Comandante Chávez? Su pensamiento revolucionario se forma en los cuarteles, porque en Venezuela, por su formación socioeconómica, a diferencia de otros países latinoamericanos, están formados por soldados y oficiales e extracción humilde y popular.

Chávez como soldado fue un General, por su capacidad de construcción y conducción estratégica. Fue este temprano talante de conductor e investigador que le permitió constituir la línea militar de la Revolución Bolivariana en la que estaban involucrados, con él, grandes contingentes.

Lo que la Teoría Revolucionaria Chavista ha definido como Alianza Cívico-Militar va más allá de una simple alianza hasta irse configurando, esta alianza, como el sujeto político de la Revolución. Es decir, esto va más allá de una cuestión táctica, hace parte del ser venezolano, de la historia nacional.

Por ello no es sano establecer la disyunción o militar o civil. La historia nos ha demostrado que lo militar está sustantivado en este proceso liberador y emancipador con Bolívar y Revolucionario y Socialista con Chávez.

La vida de Chávez es muestra fehaciente que en la sociedad venezolana lo militar dejó de ser un estamento por fuera de la sociedad, o un vil instrumento de una clase para asegurar el poder en función de sus intereses para convertirse en un sujeto político popular capaz de contribuir a conducir y mantener el pueblo en el poder.

Sociedad civil y FANB

El concepto sociedad civil hace parte del enmascaramiento que la ideología burguesa ha impuesto para legitimar el Estado burgués, sustantivándolo, poniéndolo por encima de la sociedad y separándolo de ella, también para deslegitimar la acción militar del pueblo, la insurgencia.

Hoy ese concepto, sociedad civil, entrama toda una tarea de la derecha para separar a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) de las tareas revolucionarias que han ido asumiendo como un elemento determinante para mantener al pueblo en el gobierno y continuar profundizando la Revolución.

En la Revolución no podemos aceptar tal acepción peyorativa, disyuntiva y excluyente, Sociedad civil-Estado y las FANB, como un instrumento represivo y coercitivo del Estado para que éste y la clase que está en el poder tenga el imperio de las armas exclusivamente en contra de los pueblos que se levantan.

Ese guión, esa matriz que nos intentan imponer la tenemos clara, las FANB, y el Ejercito en particular, es expresión del Pueblo en Armas, de la insurgencia militar del pueblo.

El imperio y la derecha venezolana busca bajo todos los medios deslegitimar a las FANB, tildándolas de corruptas. Si de corrupción se trata, los imperialistas norteamericanos no pueden darnos lecciones. Ellos han estado cruzados históricamente por grandes hechos de corrupción, crímenes de lesa humanidad, desde el Watergate con Richard Nixon (1972), el Irangate con Ronald Reagan (1985-86), el gran fraude electoral de 2000 con George W. Bush, pasando por la burbuja financiera que dejó a grandes sectores de la población norteamericana sin vivienda, más las grandes atrocidades del imperio denunciadas por Julian Assagne y Edward Snowden.

Pero es que la corrupción es inherente al sistema capitalista y al imperio, por carecer de un compendio de valores y principios porque se fundamenta en el modelo de acumulación por explotación y despojo de las mayorías y por el afán de lucro. La profunda corrupción que atraviesa la humanidad es hija del capitalismo y del imperio.

No podemos permitir que nos enreden en este momento tan importante y crucial para mantener la agenda revolucionaria concretada en el Plan de la Patria.

Salvación, el Socialismo

Sólo el Socialismo puede atacar los grandes problemas de la sociedad venezolana, de América Latina y el Caribe y del mundo. La depredación del ecosistema y el riesgo por el cual atraviesa la vida en el planeta, la explotación irracional de los recursos naturales, el consumismo inducido y planificado que solo favorece a los conglomerados económicos, la estimulación del abandono del campo y de la agricultura campesina y familiar para llevarlos a la ciudad para obtener abundante mano de obra cesante y explotación desmesurada, el individualismo a ultranza que disgrega y descohesiona la familia y la sociedad en su conjunto. En general, la inexistencia en la sociedad capitalista de un marco ético y axiológico sin referente alguno, lo que conduce a una guerra de todos contra todos.

El chavismo tiene un proyecto de Hombre Nuevo y Mujer Nueva, de Sociedad Nueva y un proyecto de Humanidad. El hecho que sea el primer país que alcanza las Metas del Milenio, acordadas en la ONU, en medio de la incruenta guerra a la que ha sido sometido, son una muestra que aquí hay Revolución.

La alianza cívico militar, como elemento crucial en la línea organizativa de construcción de la Revolución es producto de la Insurgencia Militar del pueblo, que se vive en los cuarteles, que ha permitido que hoy asuman legítimamente puestos de conducción de la Revolución por su condición de cuadros revolucionarios.

Rechazar la alianza cívico-militar es rechazar nuestra historia nacional y un componente esencial del chavismo. Las armas son la continuación de la política, por otros medios, dijon Carl von Clausewitz y esto es un hecho incontrovertible al que no podemos ni debemos renunciar ahora, hasta tanto el desarrollo de las contradicciones de clase y el desarrollo de las fuerzas productivas demuestren que existen otras posibilidades para que otro sujeto histórico y político se ponga al frente del proceso.

Existen tareas inmediatas para asegurar la revolución, derivadas de la formación socioeconómica, de la correlación de fuerzas y de la coyuntura.

Desarrollo planificado y gradual de las fuerzas productivas en sectores estratégicos de la economía.

Desarrollo de una Reforma Agraria Integral, desde los campesinos sin tierra, que permitan un repoblamiento del campo y con formas organizativas naturales de los campesinos que desarrollen la cultura propia.

Construcción de la Identidad como Nación, combinando el basamento de la Teoría Revolucionaria Chavista con la investigación sobre las raíces culturales propias, autóctonas.

Potenciar la investigación antropológica y cultural de los pueblos ancestral que permita contrarrestar la transculturación capitalista tan nociva y potenciar la cultura propia de resistencia y socialista.

Masificar el estudio del Chavismo, desde la educación inicial, particularmente lo concerniente a la línea militar de la revolución socialista, profundizando la alianza cívico-militar.

Profundizar la Unidad alrededor del Gobierno revolucionario y del PSUV. No podemos ceder un solo puesto en la Asamblea Nacional, esto nos obliga a declinar en posiciones personalizas.

Fortalezcamos las organizaciones sociales y del pueblo, con su debida expresión dentro del PSUV, para evitar la proliferación de pequeños partidos que pueden disgregar la fuerza.

Estimulemos el debate y la lucha política e ideológica dentro del partido para ir neutralizando sanamente factores divisionistas que aún permanecen dentro, usando como instrumento la Escuela de Formación de Cuadros.

La Harina Pan no puede seguir siendo símbolo alimentario del país, erradiquemos esto del imaginario y construyamos nuevos símbolos nacidos de la resistencia alimentaria del pueblo. Hay que sembrar, sembrar, sembrar.

Desarrollemos el trabajo voluntario, mantengámonos en la calle, organizando, conversando con el pueblo, manteniendo la moral en alto.

Jesús Rafael Gamarra Luna

Coordinador de la Corriente Bolivariana Guevarista

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