La tradición golpista que caracterizó a la Latinoamérica del siglo XX encabezada por las fuerzas armadas ha sido reemplazada por el denominado “golpe blando”, acuñado por el filósofo estadounidense y asesor de la CIA Gene Sharp, cuya lógica consiste en derrocar gobiernos constitucionales a través de la “no violencia como técnica de acción política”, sustituyendo al aparato militar por la manipulación mediática y la formación de opinión pública, teniendo como nuevo protagonista a los medios de comunicación que, -como dice Noam Chomsky- son fabricantes de consenso.

En este nuevo contexto, el poder mediático se ha encargado de construir el escenario de crisis que atraviesa la democracia venezolana y cuya fuerza de choque para desgastar al gobierno de Maduro está compuesta por civiles utilizados como carne de cañón por la ultraderecha, siendo el mascarón de proa de la minoría golpista. La escalada definitiva de este plan desestabilizador tiene como objetivo la intervención norteamericana. Algunos ejemplos ilustran la historia reciente de nuestra región, cada uno con sus particularidades como fuesen Honduras y Paraguay y otros tantos que no llegaron a consumarse.

Una crisis construida y sobredimensionada por los medios hegemónicos se encarna en la conciencia de una parte de la sociedad que profundiza su odio de clase contra la Revolución Bolivariana, en el que la existencia de una comunicación alternativa no es suficiente para contrarrestar la virulencia del discurso dominante. Ergo, en una década y media de reformas políticas y económicas trascendentales para un pueblo históricamente desclasado demuestra lo lento y complejo que pueden resultar ciertos procesos revolucionarios en el que los sectores que dominan el poder real no van a dar el brazo a torcer y mucho menos darse por vencido en una batalla que saben pueden ganar, sea en Venezuela, Bolivia o cualquier otro país de la Patria Grande.

Sin embargo, la contradicción con la oligarquía pro-imperialista se agudiza y esto genera las condiciones para la ejecución de un “golpe blando” que sólo se puede impedir con el apoyo de las fuerzas populares en las calles y así defender la Revolución Bolivariana que supo iniciar Hugo Chávez.

Maximiliano Pedranzini, Ensayista. Integrante del Centro de Estudios Históricos, Políticos y Sociales “Felipe Varela”, de Argentina.

Fuente: LibreREd

DOSSIER de prensa.
Sondeo electoral Elecciones Euroepas 2014.

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