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Alarma del FMI por el 'exceso de deuda' de las empresas españolas


El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha girado su atención de la deuda soberana a la deuda privada. En su opinión, la crisis de la deuda pública está en curso de solución. Pero ahora queda una montaña de deuda privada que es insostenible, lastra la recuperación y que, en el supuesto de que la economía vuelva a entrar en crecimiento negativo, amenaza con desencadenar una nueva oleada de problemas en los bancos, que tendrían que hacer frente a una oleada de impagos de deuda corporativa.

Según el Informe Mundial de Estabilidad Financiera (GFSR, según sus siglas en inglés), el ratio de deuda sobre EBITDA de las empresas españolas es de 5,5. Esa cifra se obtiene de dividir la deuda total de las empresas por sus ingresos operativos (sin restar a estos últimos intereses de la deuda, amortizaciones o impuestos). Normalmente, una cifra superior a 3 levanta las voces de alarma acerca de la solvencia de las compañías. En el caso de Francia y Alemania, el 'ratio' no supera el 2,5, según las cifras del Fondo, que son de 2011.

El problema es exceso de deuda hasta el punto de que es imposible -o muy difícil- pagarla. En inglés, se llama 'debt overhang'. Eso es lo que tienen las empresas de España. José Viñals, ex vicegobernador del Banco de España en los años de la 'burbuja' y ahora director del Departamento Monetario y Financiero del FMI (donde su predecesor fue su ex jefe en el Banco de España, Jaime Caruana), ha usado esa expresión para definir la situación de las empresas de España, Italia y Portugal.

Viñals, en la rueda de prensa de presentación del estudio que él dirige, el GFSR, ha declarado que "una parte significativa de la deuda corporativa en las economías en crisis es de empresas que tienen una débil capacidad para servirla". El estudio recalca que en España y Portugal, "tres cuartas partes de la deuda (...) está en empresas que tienen un 'ratio' de deuda sobre sus activos superior al 40%".

Una deuda de esa magnitud exige que la empresa en cuestión tenga un flujo de caja constante. Si es, por ejemplo, una eléctrica, puede manejar un pasivo de esas características. Pero si se trata de una empresa de un sector cíclico o en una transformación profunda, es posible que tenga problemas para poder pagar la deuda. Además, sus decisiones van a estar condicionadas por la devolución de ese dinero, con lo que va a tener muy limitadas sus posibilidades de expansión. Eso se traduce en menos inversión y menos crédito. Ese "exceso de deuda" está en el origen del pobre 1,2% de crecimiento del PIB que el Fondo prevé para España incluso en 2018.

Así lo declara el Fondo, que dice que estas empresas "tendrán problemas para reducir sus deudas en el medio plazo a menos que lleven a cabo ajustes como reducir sus pasivos, sus costes operativos o sus necesidades de capital". Eso ya se está dando en España, donde las empresas cotizadas han reducido su inversión en un 17% lo que "puede minar más las perspectivas de crecimiento".

A su vez, una deuda tan grande que es casi imposible de pagar hace que los bancos no presten. El GFSR estima que los bancos pequeños y medianos de España cobran a las empresas unos intereses del 9% en promedio cuando les conceden créditos (si se los conceden). En el caso de los grandes bancos, la tasa caer al 5%. Para comprar, de nuevo, los tipos en Francia son inferiores al 3% y al 2%, respectivamente.
Los bancos tampoco están en situación de prestar porque el mercado financiero europeo está totalmente fragmentado, con lo que las entidades de los países que crecen no prestan a las de los que están en crisis. Y, además, la crisis de la deuda externa todavía se deja sentir, y eleva los costes de financiación de las empresas de España en unos 200 puntos básicos, de acuerdo a los datos del FMI.

- elmundo.es

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