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No creas lo que te dice la prensa sobre Chávez

A usted seguro que no, pero a mí me llegan todos los días mensajes y cadenas en apoyo al presidente venezolano. No soy católica; sin embargo, recibo, al menos, un par de correos electrónicos al día que me piden formar parte de alguna cadena de rezos, de alguna de las vigilias que se organizan a diario no solo en la República Bolivariana, sino alrededor del mundo. Cada dos por tres veo en el Facebook imágenes de la figura del presidente que hizo que extranjeros pudieran ubicar a Venezuela en el mapa. “¡Fuerza, Chávez!”, escriben algunos. “¡Estamos contigo, mi comandante!”, escriben otros.


No es casualidad que a usted no le lleguen estos mensajes. Usted —como limeño o alimeñado de clase alta o clase mediero— es más propenso a la exposición de información de los principales medios de comunicación, los que por más de trece años han demonizado al presidente Hugo Chávez, y los que aprovechan estos momentos para hacer sus sueños realidad, relatar la supuesta agonía del comandante sin escatimar en gollerías necrofílicas.

La muerte de Chávez habrá pasado innumerables veces por sus ojos a través de los artículos de los periódicos. Puede que hasta incluso se sorprenda ahora que yo le explique que no está muerto, que ese coma al que apunta el diario que usted lee es más falso que el cáncer terminal que el exdictador Fujimori nos intentó hacer creer que tenía.

Lo cierto es que el presidente venezolano está enfermo, recuperándose de una operación a la que fue sometido el pasado 11 de diciembre. Quienes han construido una importante relación afectiva con él se encuentran bajo un profundo desasosiego. Quienes no endiosan su figura pero reconocen el enorme impacto positivo de sus políticas también se muestran visiblemente preocupados. Los únicos que aplauden su enfermedad son quienes detentan el poder económico (las clases adineradas que manejan la mayoría de los medios de comunicación, aquellos que usted sigue), quienes no conocen sus obras y la historia y por eso repiten como robots lo que dice la prensa y los mandatarios imperialistas, como el presidente Obama, a quien le gustaría que EEUU siga teniendo manga ancha para hacer y deshacer en Latinoamérica.

Hugo Chávez no es solo un presidente más, ha ayudado a que se produzcan lazos importantes entre distintos países de América Latina, una cercanía nunca antes vista en la historia de esta región. Con él, en Venezuela se ha reducido la pobreza a la mitad, y la pobreza extrema en un 70%, indicadores positivos que no responden a meras transferencias monetarias, como muchos pueden esperar, sino, y sobre todo, a un alto crecimiento en el empleo.

Chávez es un presidente democrático y nunca un dictador. En los últimos comicios presidenciales, obtuvo el 55% de los votos, superando en 11 puntos a su principal contrincante. En las elecciones regionales del 16 de diciembre, estando él convaleciente en La Habana, el Partido Socialista Unido de Venezuela —del que es el líder— obtuvo la dirección de 20 de las 23 gobernaciones del país.

Su amplia trayectoria democrática, así como su gran apoyo en las urnas, nos enseñan que si pronto nos falta en vida, el proyecto que inició no se detendrá. En unas nuevas elecciones, el pueblo de Venezuela elegirá a Nicolás Maduro, su actual vicepresidente. Si en caso el comandante supera lentamente su enfermedad, se procederá a la aplicación estricta de lo que contempla la Constitución Bolivariana de 1999 en el artículo 233. Porque Venezuela lleva viviendo más de una década de “Socialismo del siglo XXI”, y esta revolución siempre ha estado enmarcada en el Estado de derecho.

Diario16.com.pe

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