El País y otros medios manipulan cables de Wikileaks sobre salud de Chávez

Los grandes medios y los centros de poder global han visto en la enfermedad del presidente venezolano Hugo Chávez una oportunidad para frenar el proyecto político que lidera.

Conscientes de la importancia de su figura en el polo de poder regional alternativo en América Latina, los grandes medios tratan de poner fecha final a su vida y, con ello, trasladan la idea del fin del proyecto socialista que encabeza.

Son centenares las noticias, reportajes, editoriales y artículos de opinión que especulan, desde hace meses, sobre la gravedad del cáncer que padece, y médicos y supuestos expertos de todo tipo certifican, una y otra vez, su muerte cercana (2).

En las últimas semanas, esta campaña ha tomado aire con la aparición de nuevos cables, revelados por Wikileaks, en torno al tema (3). Esta organización ha publicado miles de correos electrónicos de la agencia Stratfor Global Intelligence, una empresa privada que ofrece servicios de inteligencia a gobiernos y multinacionales (4).

En uno de ellos, un analista de esta empresa afirma que al presidente Chávez le quedan, a lo sumo, dos años de vida, especulación que, automáticamente, ha sido convertida en noticia por los grandes medios. El País, diario español que, curiosamente, había dejado de publicar los cables de Wikileaks tras la decisión de esta organización de colocarlos en Internet sin el filtro censor de dicho diario (5), ahora vuelve a convertir en noticia una de sus filtraciones. “Un correo filtrado por Wikileaks dice que a Chávez le quedan dos años de vida”, titulaba (6). Otros medios eran aún más burdos: El Heraldo, de Honduras, titulaba “A Hugo Chávez le quedan uno o dos años de vida: Wikileaks” (7), y El Proceso, de México, “Difunden parte médico que da dos años de vida a Hugo Chávez” (8). Son ejemplos entre centenares.

Es ya una práctica habitual de los medios hacer pasar a Wikileaks como una fuente informativa inobjetable, cuando lo único que hace esta organización es publicar íntegros cables y correos de funcionarios y agentes de inteligencia, principalmente de EEUU, en los que éstos reflejan sus análisis personales sobre asuntos internacionales. Son, por tanto, meras opiniones desde los intereses del poder, y en contadas ocasiones aportan pruebas sobre acontecimientos noticiables.

En este caso, las pocas personas que han decidido molestarse en leer el contenido íntegro de los cables, tras tener que traducirlos, habrán comprobado que el analista de la agencia Stratfor, de nombre Reva Bhalla, para asegurar que a Chávez le queda poco de vida, se basa en “una fuente muy bien conectada que trabaja con Israel”. Su jefe George Friedman, en otro correo, pone en duda la fiabilidad de la fuente, cuando afirma: “El problema con los analistas como fuente es que no están capacitados. (...) No tenemos claridad sobre sus fuentes y por lo tanto no se puede evaluar su precisión. La información podría ser valiosa o rumor puro”. Reva Bhalla se defiende entonces ante su jefe, y le responde: “(…) La fuente es anti-Chávez, pero he mejorado en la lectura a lo largo de los años para saber cuándo (...) me está dando información útil”.

Conclusión: quien supuestamente “prueba” que al presidente venezolano le quedan dos años de vida es un antichavista ligado a Israel. Es decir, una fuente doblemente antagónica con el presidente Hugo Chávez, y por tanto doblemente interesada en hacer creer a la opinión pública que su figura política pronto será pasado.

El diario norteamericano “The Wall Street Journal” ya había publicado en noviembre del pasado año una noticia sobre la salud del presidente venezolano en similares términos (9). En la correspondencia de Stratfor revelada por Wikileaks, el analista Reva Bhalla confirma que su fuente de información es, realmente, la misma que ya utilizó el diario norteamericano. Lo que parece indicar que el supuesto “antichavista ligado a Israel” tiene una amplia cartera de clientes, entre medios de comunicación y agencias de inteligencia, a quienes cobra simultáneamente por suministrar sus elucubraciones.

Pero los cables de Stratfor revelan otro tipo de análisis –también subjetivos, evidentemente- más incómodos para la línea política de los medios. Por ejemplo, el analista de la citada compañía califica al candidato de la oposición venezolana para las elecciones de octubre, Henrique Capriles, como representante de la capa más elitista del país, de la que afirma, rotundamente, que “no puede ganar el voto chavista”. Este análisis, nada desfavorable para el presidente Chávez, sin embargo, no pasó a los diarios.

Sí fueron publicadas, por el contrario, las observaciones del analista de Stratfor sobre la supuesta corrupción y falta de “lealtad de los militares hacia el presidente venezolano”, apuntando a la posibilidad de un golpe de estado en el país.

Curiosa la preocupación por una ruptura constitucional en Venezuela en medios como El País, que el 13 abril de 2002 apoyaba sin ambajes, mediante un editorial titulado “Golpe a un caudillo”, el levantamiento contra el presidente Hugo Chávez (10). Leíamos entonces: “Sólo un golpe de Estado ha conseguido echar a Hugo Chávez del poder en Venezuela. La situación había alcanzado tal grado de deterioro que este caudillo errático ha recibido un empujón”.

Y es que, no hay más que acudir a la hemeroteca para comprobar cómo, quienes se siguen presentando como medios progresistas, en el momento preciso hacen la apología más descarnada de los “empujones” fascistas.

(1) http://www.laboratoriodenoticias.es...

(2) http://cnnespanol.cnn.com/2012/01/2...

(3) http://www.wikileaks.org/gifiles/do...

(4) http://www.publico.es/internacional...

(5) http://elpais.com/diario/2011/09/04...

(6) http://internacional.elpais.com/int...

(7) http://www.elheraldo.hn/Secciones-P...

(8) http://www.proceso.com.mx/?p=299546

(9) http://online.wsj.com/article/SB100...

(10) http://www.elpais.com/articulo/opin...


Fuente:tercerainformacion.es

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