Ya comenzó la intervención de Portugal

Tras la dimisión de José Sócrates como primer ministro de Portugal, parece claro que el país luso se convertirá en el tercer socio de la eurozona, tras Grecia e Irlanda, que tendrá que recurrir a un rescate supranacional para evitar caer en la quiebra.

Los acontecimientos podrían dispararse en los próximos días, pues Portugal se enfrenta a los mercados el próximo 11 de abril, una cita a la que no está claro si podrá presentarse en solitario, sin Gobierno, y quién sabe si con una campaña electoral en camino.
Quién desencadena el rescate

La operación de rescate se desencadena en el momento en el que el país que sufre las dificultades de financiación solicita la ayuda supranacional para hacer frente a sus obligaciones de pago. Sin embargo, antes de llegar a este punto, el país interesado lleva a cabo los primeros contactos oficiosos tanto con el FMI, como con el BCE y Bruselas.

Tras estos primeros encuentros, el interesado, en este caso Portugal, presenta una carta de intenciones, en la que explica a los organismos las medidas que prevé adoptar para garantizar el pago de los préstamos solicitados.
Cómo se negocia el plan

Después de solicitar el rescate, el Ejecutivo del país en apuros financieros comienza a negociar con el FMI un memorando de entendimiento. Un equipo de analistas del propio Fondo estudia con detenimiento la situación económica en la que se encuentra el Estado en cuestión, para descubrir la cantidad exacta de dinero que necesita para evitar incurrir en impagos.

En cuanto está clara la cantidad, el FMI plantea un programa de saneamiento fiscal, cuyo objetivo principal es reducir el déficit. Asimismo, el país debe ejecutar reformas estructurales que garanticen la buena marcha de su economía.

Con el fin de lograr este objetivo, el FMI impone al país afectado un programa de recorte de gastos muy exigente, que incluye desde la rebaja de las pensiones, la reducción del número de funcionarios y sus sueldos, una subida de impuestos, y reformas cuyo fin es liberalizar la economía.
Exámenes trimestrales

Los préstamos de las entidades supranacionales no se conceden de golpe, sino que se materializan cada tres meses, siempre y cuando el país beneficiario de las ayudas demuestre, a través de exámenes trimestrales, que acata y cumple disciplinadamente las imposiciones de los organismos.
El fondo

Para llevar a cabo el rescate luso, y los que puedan desencadenarse a partir de ahora, la eurozona creó un fondo de rescate para prestar a los Estados, cuyo montante máximo alcanza los 750.000 millones de euros. La UE aporta 60.000 millones, los 16 países miembros de la eurozona 440.000 millones, y el FMI otros 250.000 millones.

Sin embargo, numerosos analistas dudan de la funcionalidad del mecanismo europeo de estabilidad, a pesar de obtener la nota más elevada de las agencias de calificación.
Tipos de interés elevados

El interés que deben pagar los nuevos beneficiarios aún no ha sido establecido oficialmente, pero los analistas consideran que, tal y como está el mercado, podría situarse por encima de la barrera psicológica del 7 por ciento. Durante semanas, Lisboa, tal y como había hecho Dublín el pasado mes de noviembre, esperaba que los mercados se calmasen, algo que, en su caso, no ha ocurrido.

Otro de los grandes temores de los solicitantes de un rescate es que las duras medidas que exije el FMI junto con sus socios condenen al Estado que los pida a la recesión. Sin embargo, los expertos consideran que los Estados a rescatar caerán en la recesión tarde o temprano, por lo que no debería ser un impedimento para pedir la ayuda. elEconomista/InSurGente


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