La invasión a Venezuela, muchos ruidos y pocas nueces



La única vez que Venezuela ha sido invadida por una coalición de potencias extranjeras fue en 1902, todos nuestros puertos fueron bloqueados por fuerzas del Imperio Alemán, de Gran Bretaña y el Reino de Italia, con el apoyo servil de México, España, Holanda y Bélgica, es decir la OEA de ese entonces; aquella vez la situación política interna era parecida a la vivida en la Venezuela de 2017, había un Presidente indómito en el poder, como era Cipriano Castro y existía una oposición mediocre y pusilánime la cual quería hacerse con el poder, liderada por un oligarca señor, llamado Manuel Antonio Matos dueño del Banco de Venezuela, cuya pretensión principal era asumir el poder a través de la violencia con su "Revolución Libertadora".

Este triste personaje, solicitó prestado a un Banco en Londres 25 mil libras esterlinas, las cuales usó para comprar un barco llamado "Ban Righ", un lote importante de armas y fusiles de repetición, último grito de la tecnología de la época, así como formó una montonera donde había "muchos caciques y pocos indios", desembarcaron en Venezuela y lo que vino a continuación fue una retahíla de derrotas que infringió el recién renovado Ejército Libertador de Venezuela, que había sido desmantelado por los traidores a Bolívar y Zamora, si existe alguna coincidencia con la actualidad, es pura casualidad.

Seguidamente, derrotados los confabulados en La Victoria (Noviembre 1902), los cuales iban al campo de batalla acompañados de un séquito de adulantes sosteniéndoles parasoles hechos en Paris, fueron obligados a tomar el camino del llano donde el "general paludismo" los diezmó, hasta convertirse en lo que eran, un atajo de ricachones jugando a acabar con la Patria, no quedó otra opción que las mismas potencias imperialistas hacer el trabajo que sus sátrapas, no pudieron hacer contra Cipriano Castro y Juan Vicente Gómez.

Ahora bien, la situación actual nacional y mundial ha cambiado, los Estados Unidos de América se ha erigido como una superpotencia mundial y quiere defender su hegemonía universal impuesta desde 1991, prácticamente la voluntad imperialista norteamericana se aplicó sin chistar en todo el globo desde el desmantelamiento de la Unión Soviética y del orden mundial bipolar, solamente interrumpido por la disposición de Rusia de frenar en Siria las pretensiones occidentales y sus aliadas monarquías del golfo de imponer el caos y el terrorismo a escala global.

Nacionalmente, Venezuela ha tomado el camino revolucionario para hacer grandes cambios en materia económica, social, militar y política;, hemos denunciado el Acuerdo CIADI el 24 de enero de 2012 (Centro Arbitral del Banco Mundial) y el 26 de abril de 2017 denunciamos la Organización de Estados Americanos (OEA), las implicaciones se están sintiendo en el futuro cercano y la reacción se hace expedita ante la reversión del régimen impuesto por las Instituciones Globales en el propio "patio trasero" del Imperio.

Sin embargo, en mi humilde opinión, las condiciones están muy lejos de crear un caldo de cultivo para una invasión norteamericana o de alguna república no tan "hermana" para acabar con la Revolución Bolivariana, por cuanto todas las invasiones que han hecho los yanquis se han apoyado en una fuerza interna traidora, que apoye al ejército invasor, desde Playa Girón hasta Libia, los mercenarios y quintas columnas han sido la vanguardia del tristemente célebre Marine Corp, no quiero decir con esto que no exista una fuerza semejante o equivalente en Venezuela, pero la punta de lanza del terrorismo fascista, son los malandros y delincuentes que ha contratado la oposición para hacer el trabajo sucio que no se atreven hacer sus cobardes líderes, no existe ningún compromiso con la causa, más allá de cobrar un vergonzoso estipendio para quemar bienes de interés social, aterrorizar a mujeres embarazadas y niños enfermos.

Aunado a lo anterior, está el Pueblo chavista en la calle acompañando a su Fuerza Armada Nacional Bolivariana, que no da indicios de quebrarse o escindirse, comportamiento contrario al manifestado por las fuerzas iraquíes, libias e incluso el mismo ejército sirio, la cohesión o binomio "Unión Cívico – Militar" da más dolores de cabezas a los halcones en el Pentágono, que cualquier Sukoi, S-300 o artefacto militar adquirido recientemente.

Así, se plantearía el escenario del ataque preventivo con misiles de crucero, como el que hizo Trump a una base aérea en un arenal en Siria, donde había 6 aviones chatarras, no se logró destruir la torre de control ni la pista de aterrizaje; con un ataque así, tan torpe y tan extraño, notificando a los rusos con 2 horas de anticipación, no creo que se atreverían a repetir el mismo error. Una cosa es ordenar una cobarde y mortal de agresión con misiles tomahawk sobre Caracas y las principales ciudades venezolanas y otra es tumbar al Gobierno de Nicolás Maduro, lo cual implicaría pisar el terreno y hacer una guerra urbana de tercera dimensión, calle por calle, edificio por edificio, barrio por barrio, es una empresa inimaginablemente costosa en términos financieros y crearía un profundo rechazo en la opinión pública mundial, sin contar con las bajas militares.

Por último, creo que llegar a un ataque militar extranjero para apoyar las pretensiones de la oposición venezolana de llegar al centro de Caracas, más que ser un libreto ya repetido (en vista que se hizo en el 2002 pero con mercenarios francotiradores), es una estratagema ya harta conocida por el Gobierno Revolucionario, quedaría entonces seguir con el statu quo dominado indudablemente por nuestro servicio diplomático, ahora sin la piedra en el zapato de Almagro y su OEA, lo cual ha oxigenado al Gobierno Revolucionario, en vista que sus seguidores sienten que ha tomando el sartén por el mango, del resto son muchos ruidos y pocas nueces.

Jesús Millán Alejos

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