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Apuntes sobre la crisis del proceso bolivariano


Advertencia preliminar

Si para cualquier diagnóstico es conveniente evitar los razonamientos a priori, para analizar la situación de Venezuela esta recomendación se hace más necesaria: El proceso revolucionario bolivariano que sorprendió al mundo porque se inició encabezada por un militar, en un país donde el nivel de acumulación de poder popular era muy bajo, es particularmente original.

Esta advertencia supone en primer lugar una autocrítica, un reconocimiento de errores. Cada vez que he intentado interpretar lo que sucede partiendo de preconceptos o tratando de asociarlo a experiencias ocurridas en mi país, me he equivocado.

Un escenario desfavorable

Venezuela compartió con los demás países de America Latina y con otros países del mundo exportadores de materias primas la bonanza del incremento del precio de sus productos de exportación, que precedieron a la crisis mundial del capitalismo iniciada e 2008, y se incrementaron con ella a partir de la búsqueda del gran capital multinacional de esquivar la licuación del capital ficticio, de papeles, adquiriendo activos de capital físico. Los fondos de inversión se desprendieron de hipotecas y títulos que perdían valor por su incobrabilidad, reemplazándolos por toneladas de soja, palma, oro, cobre o petróleo.

Esta primera fase de la crisis empezó a revertirse por la simple razón de que la economía mundial esta integrada, y en consecuencia más tarde o mas temprano afectaría a la totalidad de los países integrados a la globalización capitalista, con el agravante de que quienes fueran menos autosuficientes y mas dependientes del comercio internacional serían mas afectados. Venezuela, configurada desde hace décadas años con una matriz rentista sustentada por la exportación del petróleo, se vio fuertemente impactada cuando el petróleo perdió alrededor del 70% de su valor.

Este panorama desalentador se mantiene para el año entrante y aún puede profundizarse porque los nuevos datos de la economía mundial son desfavorables. La Reserva Federal de EEUU ha aumentado su tasa de interés promoviendo la emigración de capitales de países periféricos y fortaleciendo el valor del dólar, China prosigue ralentizando su economía y reduciendo sus importaciones, en el mercado petrolero los volúmenes van a aumentar producto del pleno reingreso de Irán y el comienzo de las exportaciones de EEUU y se prevé para mediados de año que se toque fondo en materia de precios.

Lo que entra en crisis

Es fácil advertir que en Venezuela ha entrado en crisis el modelo económico rentista. Este modelo heredado de la IV Republica, donde las exportaciones de petróleo y otros minerales valiosos financiaban la importación de bienes de consumo, fue identificado como un problema por Chávez y el gobierno bolivariano y se tomaron medidas dirigidas a modificarlas, pero estas han sido insuficientes y desarticuladas.

Entre estas medidas debe mencionarse a la recuperación de PVSA y las empresas estratégicas que daba posibilidad de contar con divisas que podían invertirse en ese objetivo.

En esa dirección se expropiaron mas de 3 millones de Ha. agrícolas y ganaderas a latifundios de terratenientes, se favoreció la pesca artesanal prohibiendo la pesca de arrastre, se expropiaron empresas alimenticias como la aceitera Diana y Lácteos; se hicieron grandes inversiones en plantas de acopio, plantas faenadoras, agroindustrias, distribuidoras de insumos agrícolas, y en proyectos productivos micros (cooperativas) y se crearon redes de distribución popular (Mercal, Pedeval)

El problema de que todas estas medidas no llegaron a configurarse como parte de un plan estratégico, por limitaciones de origen, pero también por la mediación inconveniente del Estado burgués y la burocracia que contribuyeron a devaluar las mejores intenciones, a tergiversar las planificaciones propuestas.

La ineficacia, la corrupción, el macaneo (funcionarios que opinan o asumen responsabilidades sobre temas que desconocen totalmente, y aún se niegan a escuchar o reconocer saberes que podrían aportarles) se han complementado funestamente con la vocación política clientelar, que es también una herencia de la IV República.

La convocatoria a la conformación de Consejos Comunales y Comunas, a edificar un nuevo estado y un nuevo sistema de relaciones humanas y productivas, ha convivido con una vocación política distributiva, clientelar, que fomentando repartir riquezas para ganar elecciones, ha saboteado al objetivo de promover un crecimiento económico inclusivo con vocación transformadora, de planificar una economía soberana y sustentable.

En ese fracaso productivo no ha sido menor el papel de la burguesía local que desplazada de los negociados de PDVSA y las empresas estratégicas, centró sus actividades en la importación y distribución de bienes de consumo y además provocó una fuga masiva de capitales. Manejando las redes de distribución desalentó a productores agropecuarios y pescadores y manejó la suba artificial de precios al consumidor y el desabastecimiento programado. Vaciando y quebrando empresas despidió a trabajadores que debieron ser asumidos por el Estado y provocó el faltante de productos.

La guerra económica desnudó la fragilidad del modelo productivo vigente, pero la elección del 6 D desnudó también la crisis del modelo político rentista, de generar consenso distribuyendo riquezas, privilegiando la promoción del consumo sobre la conciencia.

Hay una posible asociación entre la presencia de verdaderos elefantes blancos productivos distribuidos en distintos Estados que significaron enormes recursos invertidos y que hoy están paralizados como mudos testigos de la ineficacia, la corrupción y el macaneo ; y la dolorosa evidencia de que en urbanismos o ciudades enteras (como ciudad Caribia), cuyos habitantes son beneficiarios de la Misión Vivienda, triunfó la oposición.

Quizás la más dura evidencia de las limitaciones del clientelismo se expresa en el hecho, no suficientemente reconocido, de que la gigantesca maquinaria electoral del chavismo movilizó a un número significativos de personas que votaron a la oposición o anularon su voto.

Las quejas por la falta de conciencia del pueblo deberían confrontarse con el hecho que las numerosas declaraciones realizadas por dirigentes partidarios y funcionarios y los ríos de tinta que corrieron durante los últimos tres años convocando a la urgente tarea de promover “la formación política”, no se concretaron con actividades reales en los territorios. Más bien podría decirse que han sido años donde escuelas políticas nacionales y regionales de formación fueron desarticuladas, y donde en los territorios se hizo más evidente la ausencia de actividades de formación política.

En el plano comunicacional y cultural, es conveniente confrontar la declaración de intenciones, con las prácticas efectivas en los territorios y los recursos financieros aportados para sustentarse.

A modo de ejemplo, la reivindicación del llamado del Comandante Chávez ha realizar una revolución cultural y de ocuparse prioritariamente con el Espíritu de las Comunas, no se condice con que la mayor financiación en el plano cultural se lo lleven eventos como los de Suena Caracas o Alma Llanera. En esas priorizaciones también se evidencia la lógica clientelar, la matriz cultural petrolera, una mirada mas preocupada por lo que demanda el consumo que por la transformación de la conciencia.

Si la crisis del modelo económico rentista nos hace vulnerables a las acciones de guerra económica, la crisis del modelo político rentista nos enfrenta a un problema mucho mas grave. Enfrenta al conjunto del proyecto bolivariano, incluida la burocracia, ante la alternativa de que o se profundiza la revolución o se puede perder todo.

Algunas observaciones para contextualizar los problemas de conducción política

De la misma forma que debemos intentar ser muy precisos para hacer referencia al escenario internacional y sus consecuencias en el plano económico, y de identificar lo que se pone en crisis, corresponde advertir sobre algunos problemas con que ha tenido que lidiar la conducción política del Presidente Maduro.

En primer lugar hay que decir que nunca estuvo totalmente resuelta la cuestión de la herencia de Chávez. La decisión del Comandante de hacer pública la designación de Nicolás Maduro como su sucesor alivió tensiones, pero no las resolvió.

Es evidente que en el seno del alto gobierno hay disputas personales y de proyectos y que la gestión de gobierno ha sido muy trabada por estas disputas, quitándole iniciativa. También es cierto que el Presidente ha resuelto algunos conflictos, se ha desprendido de algunos lastres y ha podido consensuar algunas líneas de avance que podemos identificar.

Entre estas líneas de avance mencionamos.

- Los cambios en PDVSA. En esa empresa estatal de valor estratégico por los recursos que aporta se presentaba focos de corrupción y de desorganización interna, que el propio Ministro Ramírez calificaba como inmanejables. Se han hecho nuevas designaciones, algunas correcciones y parece haberse corregido el rumbo.

- Lucha contra el Contrabando. El contrabando de extracción representaba un desangre de la economía nacional y una conexión perversa entre la burguesía local, funcionarios públicos que controlaban producción y distribución de alimentos y miembros de la Guardia Nacional y las Fuerzas Armadas. El cierre de fronteras en Táchira, Zulia, Apure y Amazonas, y el procesamiento de algunos implicados directos ha atenuado este flagelo.

- Lucha contra la delincuencia organizada. A la presencia de nidos del paramilitarismo en zonas de frontera se suma la actividad de bandas que asolan toda la costa occidental, desde Caracas hasta Valencia. Recambios ministeriales, un mayor control de las fuerzas policiales y de la Guardia Nacional, y el accionar de las OLP [Operación para la Liberación del Pueblo], más el fortalecimiento de las fuerzas armadas en zonas de frontera, ha contenido el accionar delictivo, que persiste pero no se ha incrementado.

- Iniciativas para regular la explotación del oro y minerales preciosos. Desde hace años se vive una situación de saqueo protagonizado por mafias militares y paramilitares con fuerte presencia en los Estados de Bolívar y Amazonas. Constituyen enclaves económicos donde rige su propia ley cuyos frutos son exportados sin intervención estatal, para beneficios de las distintas mafias. La decisión del Presidente Maduro de certificar las reservas de oro, que se estiman superiores a doscientos mil millones de dólares, y de promover su explotación a partir de empresas mixtas, generará un golpe a las mafias, pero además ingresos directos para el Estado y un fortalecimiento de las reservas internacionales en valor oro.

- Enfrentamiento las multinacionales de Agronegocios. Parece un tema menor porque Venezuela no es una potencia agrícola y por ahora, ni siquiera se autoabastece de alimentos. Pero posee tierras fértiles y aguas abundantes, dos condiciones básicas para crecer e incluso llegar a exportar alimentos. La ley de Semillas recientemente aprobada por la Asamblea Nacional es un fuerte golpe a las Multinacionales de Agronegocios, que construyen a partir de las semillas su modelo de agricultura industrial, muy dependiente de insumos externos (que proveen las multinacionales), no saludable para el medio ambiente, y no sustentable a mediano plazo.

- Parlamento Comunal: La iniciativa parece destinada a recuperar el papel protagónica de las Comunas, del pueblo organizado desde los territorios intentando construir una nueva institucionalidad. Resulta conveniente recordar que fue el propio Chávez, en su última intervención en el consejo de Ministros, quien ató el destino del proceso revolucionario a la suerte de las Comunas. También debe apuntarse que el crecimiento del poder comunal generó fuertes tensiones con los representantes del viejo Estado (Gobernadores, Alcaldes), que tuvieron repercusión en el Congreso del PSUV y que la consecuencias de esas tensiones fue una devaluación de la incidencia política del movimiento comunero que abandonó espacios conquistados en el Estado y se replegó a los territorios. La crisis del 6D, y el cuestionamiento creciente expresado en asambleas populares a los dirigentes que asumieron la conducción política de la guerra económica y el proceso electoral, parece haber generado nuevos espacios para que los comuneros recuperen incidencia política.

Encarar todas esas cuestiones ha supuesto la decisión de enfrentar poderosos intereses políticos y económicos con ramificaciones en el seno mismo del poder político. Como se dice popularmente “quien da un paso puede estar pisando una manguera”, y en país tan rico como Venezuela seguramente abundan las mangueras diseminadas en el piso.

Los avances apuntados no certifican que las disputas de liderazgos y de intereses hayan cesado, o que los sacrificados para mantener la obligada convivencia disfruten felices su marginación. La derrota del 6 D, cuyos efectos recién empiezan, puede saldar las disputas o agravarlas. Lo que es seguro es que la parálisis es la peor táctica política frente a un enemigo que viene por todo.

También debe apuntarse que en el marco de la crisis estas medidas parecen insuficientes y no es difícil imaginar otros frentes de ataque. Urge tomar medidas para manejar el tipo de cambio y para ello es necesario contar con dos herramientas básicas como son el control de la banca y el mercado externo; la modificación de la estructura impositiva; el ajuste del precio del combustible de consumo interno; la confección de una lista de prioridades de alimentos, medicamentos y artículos de consumo, el análisis de sus cadenas de producción, para garantizar el abastecimiento permanente a precios justos.

También afrontar estas cuestiones supone enfrentar intereses, pero la dimensión de la crisis empuja a la audacia y al enfrentamiento con los intereses privados. Planteado un escenario de confrontación abierta con la derecha, la historia enseña que los libertadores nunca ganaron guerras de aparatos. Solo se venció cuando hubo participación protagónica del pueblo.

Esta cuestión, que es central en la definición del conflicto y en la perspectiva de avance revolucionario, creo que es uno de los puntos más flojos de la direccionalidad política que asume el Presidente Maduro, que es más conservador que Chávez con respecto a la confianza en los poderes creadores del pueblo. Maduro es mas conservador desde su discurso, donde insiste reiteradamente en su condición de “protector”, limitando el papel protagónico del pueblo; desde sus decisiones políticas, que generalmente quedan a medio camino de sus anuncios, y de designaciones que no suelen exceder los límites de las internas de palacio. Dejando claro que no hay plan B que no sea apoyar al Presidente, debe insistirse que los tiempos políticos imponen un ajuste revolucionario, y en las decisiones que se asuma el proceso bolivariano le va la propia vida.

Algunos interrogantes

Estos apuntes no estarían completos si no agregara una inquietud, que ha empezado a preocuparme en los últimos días.

Esta inquietud es advertir que pretender hacer un diagnostico ocupándome exclusivamente de lo que hacen el movimiento bolivariano y la oposición es insuficiente. Tengo la sensación que si estas dos fuerzas han constituidos núcleos duros que acompañan sus decisiones, hay un sector de la sociedad que se está autonomizando cada vez más de sus disputas.

Esa autonomización no apunta a crear una nueva alternativa, como han pronosticado algunos grupos de izquierda que están abandonando el barco chavista en forma bastante desprolija. Incluso mimetizándose con la oposición de derecha.

En las elecciones del 6 D el sector de la sociedad que se autonomiza y que habitualmente votaba al chavismo, eligió no votar, anular el voto o votar a la oposición.

No se trata de personas despolitizadas, o a las que podría calificarse como “independientes”, sino más bien personas que se han desconectado de la disputa política existente, pero que se expresan con mucha contundencia ante los distintos escenarios planteados. El 6 D castigó la impotencia del gobierno para enfrentar la guerra económica, pero también cuestionaron a la corrupción de muchos funcionarios y algunas prácticas arbitrarias de la dirigencia política ejercidas contra su propia base popular.

La derecha ha festejado esa decisión pero no debería confundirse. Ese mismo sector va a expresarse con mucha contundencia castigando la reaparición de viejas figuras de la derecha tradicional cuya expresión más emblemática es Henry Ramos Allup, designado nueva jefe de la Asamblea Nacional. La estafa política de prometer “el cambio y la reconciliación de la familia venezolana” y después usar los votos para promover una vuelta al pasado y ejercer desde la Asamblea una actitud guarimbera va a convertirse en un boomerang político.

Aún no compartiendo todas las decisiones del chavismo estas personas reconocen que en los últimos dieciséis años han mejorado su nivel de vida y que en el plano político han disfrutado de una relativa estabilidad. No han sufrido persecuciones, ni masacres, y han podido expresarse sin presiones, sin más molestias que hacer zapping cuando los aburría la cadena del presidente. Esas personas tienen además un respeto por la historia del pueblo bolivariano y por la soberanía nacional Y van a defender, conservadoramente, esa forma de vida y esa cultura política.

Los cambios de gabinete

El nuevo gabinete ofrece cambios y continuidades que me parecen coherentes con los apuntes anteriores. Por un lado se puede valorar la designación del veterano dirigente Aristóbulo Isturiz como vicepresidente ejecutivo, como una ratificación de un rumbo político de no claudicación con la derecha local y el imperio. Lo más sobresaliente además me parece la apuesta al joven economista Luis Salas como Viceministro de economía, comandando un equipo donde parecen estar en equilibrio viejas figuras del período anterior como Rodolfo Marcos Torres, flamante ministro de Alimentación y Miguel Pérez Abad, Ministro para Industria y Comercio, con algunas ratificaciones como las de Eulogio del Pino como Ministro de Petróleo y Minería. Una mirada mas de conjunto sobre este equipo permite valorar que hay una sensible desplazamiento del sector militar en la administración de la economía y un equipo heterogéneo que el joven economista Salas tendrá que disciplinar si quiere ofrecer mejores respuestas.

En las carteras consideradas más técnicas no hay demasiadas novedades y se puede valorar positivamente algunas ratificaciones como las de Vladimir Padrino López en Defensa, Iris Varela en Servicio Penitenciarios, Manuel Quevedo en Hábitat y Vivienda, y Ricardo Meléndez en Planificación.

Quizás el aspecto más cuestionable del nuevo gabinete tiene que ver con aquellos ministros que por su función tienen que relacionarse directamente con comuneros y movimientos populares. Allí está clara una decisión del presidente de priorizar la ejecutividad, aunque esto le cueste cercar el palacio, sosteniendo o nombrando a dirigentes resistidos por comuneros, campesinos y cultores. Está promoviendo un palacio muy atento a sus órdenes, pero no un palacio abierto a las organizaciones populares, al nuevo poder popular construido, que con sus más y sus menos, representa sin duda el sector mas combativo del proceso revolucionario.

Repite con los comuneros los mismos errores que cometió el proceso bolivariano con los jóvenes. Es indudable que se han arrimado a jóvenes disciplinados, algunos muy buenos gestores y que no han ocasionado conflictos con las líneas del gobierno o el Partido, pero también es cierto que las nuevas generaciones votan mayoritariamente a la oposición.

Los comuneros no cambiaran su voto, y apoyaran en estos tiempos difíciles al Presidente, pero sus conflictos con el viejo Estado van a agravarse.

Las Iniciativas populares

Desde hace bastante tiempo en el proceso bolivariano se desarrollan iniciativos populares que van construyendo su propia agenda de trabajo. En determinados momentos estas iniciativas populares se conectan con el gobierno o las instituciones del Estado, en otro momento caminan por senderos paralelos. Esta desconexión se hace patente cuando, hablando con funcionarios que se ocupan de un área determinada, advertimos que desconocen procesos populares que se desarrollan en su propio territorio.

Con el inicio de la guerra económica y el padecimiento popular de las colas se empezaron a organizar algunas experiencias de vinculación entre productores y consumidores, como las del SACO en el Estado de Carabobo, que ha podido desarrollarse alquilando transportes e incluso pagando por los lugares de acopio y distribución al propio Estado.

Se han organizado mercados populares, patios productivos, cursos para la fabricación de productos de limpieza, asociaciones solidarias de vecinos para hacer compras comunitarias y abaratar precios.

Al producirse la derrota del 6 D la arrechera popular se expresó en numerosas asambleas de base, que dieron un fuerte respaldo al Presidente Maduro y seguro apoyará algunas medidas para “refrescar” el viejo Estado. Pero también se advierte que cada vez se más fortalece la convicción de que “solo el pueblo salvará al pueblo”, y que si se quiere derrotar la guerra económica habrá que seguir fortaleciendo las iniciativas populares y todos los esfuerzos que surgen de la articulación de los consejos comunales y las Comunas, de la nueva institucionalidad..

Perder la Asamblea no es perder el poder

La oposición por derecha ha capturado una porción del gobierno que tiene un valor estratégico, no tanto por lo que significa en el conjunto de los poderes públicos de Venezuela sino porque, avalada por una elección, ha construido una cabeza de puente para que los poderes imperiales y la burguesía local pueda desestabilizar el proceso bolivariano.

Los primeros pasos que ha dado la derecha en la Asamblea son confrontativos y parecen poco inteligentes. La designación como presidente de la Asamblea a Henry Ramos Allup, un viejo provocador adeco ha tenido las consecuencias previsibles.

Empezaron desconociendo un fallo del Tribunal de Justicia que suspendía provisionalmente la asunción de cuatro diputados, haciendo asumir a tres diputados de la MUD. Sacaron imágenes de la Asamblea del Libertador Simon Bolívar y Comandante Chávez, provocando una dura reacción de las Fuerzas Armadas y movilizaciones populares que promovieron actos de desagravio en todos los cuarteles y en todas las plazas Bolívar del país.

En apenas 48 horas de gestión de la Asamblea Nacional se enfrentaron con dos poderes como son el Tribunal de Justicia y las Fuerzas Armadas, y provocaron a la mayoría de la población, incluida a una parte del pueblo que critica al Presidente Maduro, pero que sigue reivindicando al Comandante Chávez.

Los errores de la derecha, que no puede evitar ocultar su esencia antipopular, antidemocrática y antinacional, que han sido identificados y propagandizado con mucha habilidad por el gobierno, han sido funcionales a la recuperación popular. Estas decisiones han aportado a movilizar al núcleo duro del chavismo que superando diferencias se ha galvanizado en torno de la decisión de no seguir dejando avanzar la contrarrevolución.

En Caracas, en Plaza Bolívar y las calles aledañas a la Asamblea hay inscripciones que dicen “Territorio chavista”. Por estos días la movilización de muchas personas del pueblo en esas calles coincide exactamente con la consigna. La Asamblea aparece cercada por miles de chavistas que conversan animadamente entre si, realizan mítines con oradores, escuchan bandas comprometidas, hacen homenajes con flores a las imágenes de Chávez y Bolívar. Sin planificación previa, con una fuerte carga de lo espontáneo y lo plebeyo.

A veces a la tarima se suma un funcionario o dirigente del Partido, e inmediatamente piden la palabra otras personas que piden hablar en nombre del poder popular, o de viejos chavistas “pata en el suelo”, o de las mujeres que están sosteniendo la revolución, o de la juventud, o de los cultores, etc., etc. Todos hablan y la referencia a Chávez, las anécdotas de Chávez o con Chávez están presentes en todos los discursos.

La derrota del 6 D parece empezar a revertirse

La valoración al día siguiente de la derrota de Reinaldo Iturriza, uno de los mas lúcidos intelectuales venezolanos, “el chavismo de corazón no ha sido vencido”, parece confirmarse.

Advierto que lo que haga el chavismo de corazón será decisivo para derrotar un enemigo tan poderoso, pero hará falta que el gobierno de Nicolás Maduro siga profundizando los ajustes para derrotar la guerra económica y que el sector del pueblo venezolano, que se ha autonomizado de las disputas políticas conservadoramente, se disponga a defender lo conseguido en estos 16 años, sus valores humanos y su orgullo nacional.

Fuente: -lahaine
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